26 Jun
Zapatero reiteró ayer que no habrá decretazos, ni planteará recortes en sus políticas laborales. La duda que me queda es la de si el presidente se compromete a no perjudicar a los trabajadores o a hacerlo solo en coalición con los sindicatos. La justicia es un valor absoluto y es justo reconocer que de tener cualquiera de los gobiernos anteriores en el poder, los aires de reforma laboral hace tiempo que refrescarían nuestras narices.
El problema no son tanto las declaraciones del presidente, como el plan económico con el que Zapatero piensa ejecutarlas. Si el presidente es capaz de salir de esta, bajando el impuesto de sociedades y las cuotas patronales - que tiene bemoles -; aumentando las becas, subiendo el salario mínimo y garantizando los pocos derechos que aún nos quedan a los que curramos; este blog será muy aburrido. Si el PSOE consigue proteger a los parados, reactivar la economía y asegurar las pensiones; haciéndolo todo a la vez en época de crisis, prometo no volver a escribir una coma en su contra, ponerme a votar socialista y comerme uno por uno y sin condimentos, todos los post donde Zapatero se llama Pepelu.
Mi opinión personal es la de que el presidente, bien no es consciente de la presión a la que va a ser sometido por oposición y sociedad; bien sigue pensando que la política de gestos nos sacará de esta.
De todas formas siempre es mejor oír que no se flexibilizará el mercado laboral, que a otras voces regocijándose con el festín. Personalmente creo que Zapatero terminará cediendo poco a poco y que no tomará las medidas necesarias para un cambio de modelo basado en otro tipo de pilares. Estamos de acuerdo en que eso cuesta muchos años, pero también en que es la única solución para que este país pueda seguir llamándose desarrollado.




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