El PSOE irá virando hacia la derecha a medida que se endurezca la crisis. En los malos tiempos, buena parte de la sociedad se hace conservadora y todo partido de poder suele evolucionar con ella. La aritmética electoral nos dice que la bolsa de votos que se producirá en el centro, será la sirena que reclame con sus cantos la atención de los socialistas. Es curioso, porque al final el cementerio está lleno de gente que por defender la bolsa perdió la vida.

 

Con una oposición que ha salido de galeras luciendo unos kilos más de lo esperado, el segmento central del pastel parece que estará muy concurrido. ¿Qué precio pagarán los socialistas para comerse la guinda?. Las crisis tienden a redistribuir los espacios políticos e incluso a generar espacios nuevos. El gobierno tiene la palabra y de su uso dependerá el número de votos que perderá por la izquierda. Si los socialistas comienzan a ceder terreno en lo económico y el paro se une a nuevas medidas que avalen la precariedad laboral, un sector de votantes del PSOE,  agobiado por sus condiciones económicas puede buscar nuevas opciones.

 

El presidente ha perdido 3 meses claves empeñándose en negar la evidencia. Una de las ventajas del poder es la de conocer de antemano los suficientes datos como para adelantarte a los acontecimientos y presentarlos de la manera adecuada. Zapatero ha suspendido en lo más fácil y puede que ya sea tarde, porque el PP está en condiciones de hacer una oposición tan sibilina como peligrosa. Sin obispos, sin AVT, sin todos esos factores a los que el PSOE está acostumbrado y que sabe combatir a la perfección. Si el PP es inteligente se olvidará de la derecha cortijera y dará paso a la liberal; y esa, en estos tiempos es mucho más peligrosa.

 

Como los populares se esfuercen en demostrar austeridad, dando una imagen de perfecto gestor gris; el paro y la desesperación les pueden dar los votos que necesitan. En un país donde el ciudadano siente en términos políticos, da igual que la oposición no tenga recetas más allá de las clásicas; si el gobierno falla, se convierte en esperanza. Da igual que la culpa de la crisis no sea solo de Zapatero y  que buena parte de la responsabilidad la compartan  la situación internacional y un modelo de desarrollo que viene del tardo-franquismo, pasa por González, y por Aznar y llega hasta nuestros días; nuestra memoria política es frágil y en ella siempre es el gobierno actual el responsable de los problemas.

 

En esta tesitura, el PSOE debería buscar opciones nuevas. Con un partido popular que se centrará en la economía y en volver a hablar catalán en la intimidad, y una coyuntura económica mala; la foto se parece demasiado a la del 93-96, y aquello les costó a los socialistas 8 años de oposición. Si las soluciones aportadas se parecen a las que tomaron en esa etapa, el resultado puede ser muy parecido. Llegados a este punto no bastan las políticas de gestos o el buen rollito. Llegados a este punto, al PSOE  no le servirán las medidas liberales al uso que pueden ser el argumento del PP. Cuando la realidad afecta a la base de la pirámide de Maslow, el resto de las motivaciones carecen de importancia y el gobierno tendrá que diseñar un plan desde la economía, completamente diferente y capaz de ilusionar. En fin, mañana nos toca IU.