Algo es algo. 100 días después de la victoria socialista, Zapatero se ha reunido con patronal  y sindicatos. El compromiso del presidente de no tomar medidas sin el acuerdo de ambos colectivos es correcto, aunque llegue tarde y de miedo. Es curioso ver como este tipo de reuniones proliferan en época de crisis, como champiñones en el campo. ¿Dónde estaban los llamamientos del ejecutivo cuando 11 millones de españoles estaban asfixiados para llegar a fin de mes?¿Dónde estaban esos sindicatos que hoy pierden el culo para salir en la foto?.  Lejos del show mediático, algunos de los invitados a Moncloa se jugarán en los próximos años más de lo que creen. Si el PSOE no consigue hacerse pronto con el timón, terminará por darle demasiados argumentos a la derecha como para que quepan dentro de su buen talante.

 

La Historia nos enseña que en los malos momentos, las opciones políticas se polarizan, al igual que la riqueza. Como Zapatero no consiga articular soluciones creativas a esta “desaceleración” que vayan más allá del abaratamiento del despido, el PSOE sufrirá un desgaste político similar al del 96.

 

¿Volveremos a ser los mileuristas la moneda de cambio de un gobierno agobiado y unos sindicatos ineptos?. O mucho ha cambiado la sociedad en los últimos años o me temo que si. Si los sindicatos tradicionales vuelven a vendernos como antaño, tendremos que recurrir a nuevas vías de expresión. Si TODOS los partidos políticos vuelven a darle la espalda a una sociedad cada día más cansada, quizá el sistema termine pagándolo. Dentro de muy poco tiempo tendremos una bolsa de 11 millones de personas con problemas económicos, con los que la crisis se cebará especialmente. Si ningún  partido o fuerza sindical se ocupa de ellos, puede que la inestabilidad social empiece a ser la clave del nuevo sistema.