Ibarretxe ha dicho en el BEC que el camino de la decisión no tiene vuelta atrás. En un país como el nuestro donde el más tonto hace relojes ¿ criticaremos al lehendakari por querer retroceder en el tiempo?. El PNV sigue empeñado en dibujar senderos de adolescencia para distraer la atención sobre su auténtico problema; el temor a perder lehendakaritza. Si existe un partido digno de estudio en España es el PNV. 30 años de poder nunca son casuales y solo pueden entenderse por un cúmulo de buenas decisiones estratégicas y por la naturaleza conservadora de una sociedad como la vasca que tiende a proyectar su propia personalidad, acusando al resto de serlo.

 

Desde el punto de vista político, el victimismo y el aprovechamiento de los complejos que siempre han tenido algunas ideologías con los nacionalistas han sido los dos filones que el PNV ha explotado magistralmente. Pero los auténticos aciertos Jeltzales deben de analizarse desde el interior, desde su propia gestión en el País Vasco.

 

El PNV ha sido el primer partido conservador de España en ver la importancia de fomentar el Estado de Bienestar, tejiendo una red de solidaridades paternalistas, tan efectivas, como efectistas. A diferencia del PP, los jeltzales han entendido desde el primer día la necesidad del viaje al centro, para poder seguir siendo de derechas. Todo un acierto. Las políticas sanitarias, de vivienda o protección social en Euskadi no tienen nada que envidiar a las de ningún buen gobierno progresista del resto de la península.

 

Un control sutil de los medios de comunicación y de la sociedad y sobre todo un reparto generoso del poder han sido las claves restantes. El PNV sabe que la política es estamental y por tanto reducida en sus personajes. ¿Cuántos escándalos de corrupción hemos oído en todo este tiempo?. La clave está en cierto pacto tácito de no agresión entre las diferentes fuerzas políticas vascas, que consiste en obviar las habas cocidas en casa del vecino, para que este no repare demasiado en las tuyas. En Euskadi las esferas de poder se ejercen desde el pacto y el acuerdo; y es ese concepto de no hacer ruido, lo que ha evitado gran parte del desgaste del gobierno autonómico.

 

Hoy se produce una nueva situación. El PNV puede perder lehendakaritza por primera vez desde la transición. Mi opinión es que la mantendrá, pero de perderla, la realidad puede ser muy cruel con ellos. En un partido cuyo único fin es el poder, la pérdida de este tras casi 30 años pondrá de manifiesto sus corrientes y contradicciones internas. Y no son pocas