11 jun
Aunque se veía venir desde hace tiempo uno pensaba que no podíamos llegar a tanto: la comisión europea acaba de aprobar una pre-propuesta que permitiría aumentar la jornada laboral hasta 65 horas. Esto son 13 horas al día en caso de trabajar de lunes a viernes. Bienvenidos a la esclavitud más absurda. Mientras tanto la mayoría de la población sufre y ríe con Austria, la Eurocopa sí que es importante y no esas chorradas políticas como que me hagan trabajar sin vivir. Lo más curioso es que los avances tecnológicos y la internacionalización de la economía permitiría que aumentáramos considerablemente la productividad trabajando muchas menos de las 40 horitas contempladas en el estatuto español; en una gran parte de los países de la Europa del Este las tasas de paro y precariedad social son elevadísimas, eso por no hablar de África, Asia o Sudamérica. Pero resulta que es mucho mejor dejar que toda esa gente se muera de hambre y nosotros matarnos a trabajar. Al menos eso piensan los europolíticos (que no saben lo que es el hambre ni, en su mayoría, lo que es trabajar), menuda cagada. Lo peor de todo es que la gente, el ciudadano medio, no se queja, no lucha y, por lo tanto, no traspasa, como las compresas.
Personalmente pienso que a la gente le daría igual, siempre y cuando te pongan la tele de plasma en el curro y te dejen ver el fútbol sin parar. Lo malo es que encima algunos empresarios tienen algo contra la caja tonta, contra Alonso, Pedrosa, Nadal y contra la madre que los parió y no dejan ver la tele mientras trabajas. ¡Qué hueputas! Así que al final nos vamos a quedar sin tiempo libre y sin fútbol (porque currando 13 horas al día no hay tiempo para el balompié) y al menos eso será bueno, porque entonces algunos humanos que no sabían que tenían ningún tipo de criterio o conciencia social, se levantarán con fervor en defensa de lo más importante que tiene la humanidad: su inestimable tiempo enfrente del televisor.
O tempora o mores! Como dijo Cicerón en sus Catilinarias, para destacar la corrupción y el sinsentido en el que se había convertido la república de los tiempos de César y Cia.. El único consuelo que me queda, y que sirva de aviso a navegantes, es que poco después de pronunciar esa frase la República Romana se iba a la mierda por sus propias incongruencias, espero que pase lo mismo con el sistema ultraliberal que tan de moda está ahora, sobre todo entre los ricos y los poderosos.
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