4 Jun
Vaya por delante que otros países con modelos de mayor valor añadido que el nuestro, también sufrirán la crisis y lo pasarán mal. La entrada en el escenario de naciones como China o India han cambiado las reglas del mercado en la última década. Lo que antes era válido, ahora no lo es, o lo es mucho menos. Sin embargo siempre será mejor competir en el terreno de la diferenciación que en el de la generalidad. El viaje es largo y los resultados lentos, pero desde luego creemos que es un esfuerzo que vale la pena, sencillamente porque es la diferencia entre tener una economía totalmente dependiente de la coyuntura a una que lo sea en menor medida.
En este sentido, el gobierno debería centrar esfuerzos, inversiones y acciones para facilitar el cambio. Estas son algunas propuestas, que como todas, no son excluyentes de otras y deberían tomarse con espíritu constructivo
1) Centralización de todas las administraciones con competencias económicas en una sola que responda a indicadores y resultados
2) Dirección de los puestos ejecutivos de dicho departamento por gente válida y relacionada con la economía real. En España hay iniciativas muy positivas y modelos de gestión que son estudiados en Hardvard o por grandes multinacionales en Japón. La combinación de lo que se hace en algunos centros tecnológicos, modelos como MCC, otras cooperativas o directivos de empresas al uso al servicio del Estado, tendrían mucho que aportar a dicha propuesta
3) Discriminación positiva de las actividades económicas que sean interesantes para el nuevo modelo económico y negativa de las que no lo sean, obtengan grandes beneficios y presenten un grado alto de cautividad en sus inversiones ( las hay). No se trata de abandonar el resto de la economía, se trata de primar la que nos interesa en el futuro
4) El objetivo de dicho departamento pasa por estimular todas aquellas partes de la cadena de valor, que genere la mayor cantidad de valor añadido. Fundamentalmente imagen global del país, exportación, I+D+I, intangibles etc. ..
5) Plan global de acción que se irá pormenorizando y que exigirá la inversión conjunta de Estado y empresas. La realidad nos indica que dicho plan tiene que ser rentable a la larga para las empresas y que dicha rentabilidad tiene que ir encauzada en la capacidad de mejorar los márgenes añadiendo valor, en lugar de en la obsesión por abaratar costos. Si no, no funcionará. Las contraprestaciones por parte de las empresas pueden ir en reinversiones directas o en inversiones sociales ( empleo, mejoras salariales, etc..).
6) El objetivo general tiene que ser el de mejorar la productividad y competitividad por actividades, no el de beneficiar a una u otra empresa en el mercado interno. La clave de todo este viaje tiene que ser la de una mayor presencia en el extranjero. Si el mercado nacional se para, tendremos que competir fuera.
7) Por consiguiente los avances tienen que ser libres a la hora de poder ser aprovechados por toda empresa de capital nacional que quiera acceder a ellos y comprometerse con dichos planes. Lo peor que podría pasar es que este plan termine fomentando amiguismos y cortijeos; esta vez desde la economía.
Aprovechamiento de la mano de obra cualificada y encauzamiento de la misma hacia la iniciativa empresarial de valor añadido. Atención especial a las nuevas iniciativas y a una mayor integración de la Universidad con el mercado laboral.
9) Aprovechamiento de todo el Know How que pueda ser útil para estimular estas cuestiones, creando figuras de colaboradores con dicho departamento. No es necesario que dichos colaboradores estén en nómina. Hay mucho jubilado interesante y mucha gente dispuesta a colaborar por cantidades simbólicas. ( Por cierto, esta idea no es mía; se llama Senado Romano)
10) Evidentemente de cada punto saldrían cientos de medidas concretas. El truco está en ejecutarlas con mayor visión de servicio público y menor intención de politiqueo. Si obedecemos a nuestra tradición, lo guarrearemos todo, lo haremos mal y solo conseguiremos crear más gasto público para enchufar a colegas ( que en el fondo es lo que nos pone). Otra cosa que también nos pone mucho es seguir implementando medidas populistas que no sirven para nada. Evidentemente la protección social es vital en este momento, pero no creemos que lo más indicado sea repartir 400 Euros indiscriminadamente. Si las cosas se hacen bien, estas y otras propuestas, pueden funcionar minimamente en un futuro y generar el suficiente valor como para poder reivindicar mejoras sociales con más posibilidades de éxito. El objetivo es ir pasando de una economía débil, muy fundamentada en el ladrillo y en productos poco diferenciados en algo que no sea precio, a otra de mayor valor añadido cuya base sean los intangibles. No es una gilipollez. Porque al primer modelo de desarrollo va asociado un tipo de mano de obra barata y poco cualificada y el segundo sería el espacio natural del actual mileurista. Si no abordamos ese viaje ¿Se puede saber para que hemos preparado a toda una generación? ¿para despilfarrar recursos?¿Para frustrarla?, ¿Para no darle paso nunca?.
11) A estos puntos deberíamos añadir otros, como la de una propuesta definitiva del modelo de Educación, más acorde con los tiempos que corren y que no renuncie a la formación cultural con espíritu crítico. No es tan difícil, las horas lectivas dan para ello de sobra…claro que si queremos hacerlo difícil, pues nosotros mismos. Vuelve a sobrar politiqueo en este tema.
12) Estas pautas no excluyen medidas macro más al uso. Poner las bases de otro modelo de desarrollo, no significa repudiar cosas del actual. Sencillamente ambos tienen que convivir. El problema de las medidas convencionales es que NO son discriminatorias y terminan configurando un Café para Todos cuyo pagano suele ser el trabajador por cuenta ajena. En ese sentido se deberá hilar muy fino, porque no sería justo que en el País con más billetes de 500 Euros de Europa, la crisis la paguemos entre todos
One Response for "Alguna propuesta para esto del cambio de modelo."
[...] plan que incluya a todas las fuerzas sociales y económicas de este país, para avanzar hacia un concepto de economía basada en el valor añadido, o será hambre para hoy y necesidad para mañana. Pero hay que hacerlo de verdad, sin florituras, [...]
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