3 Jun
El presidente del Gobierno ha reconocido que España se encuentra ante una “desaceleración profunda” o lo que es lo mismo, ante un parón económico con mucha mala leche. Aún no tenemos la cifra oficial de parados en Mayo, pero datos como el repunte de la inflación, el crecimiento, la subida del petróleo o la escalada del Euribor no parecen augurar nada bueno. Los indicadores macroeconómicos están cada día más revueltos y siguen ascendiendo de manera temeraria, despreciando el mal de altura. ¿ Terminarán provocándonos una embolia pulmonar a nivel social?.
Lo cierto es que a día de hoy, nadie sabe exactamente a que nos enfrentamos y desgraciadamente puede que estemos en un momento histórico que recordaremos durante años. Los problemas suelen ser más divertidos a la hora de contarlos que en el momento de vivirlos y parece que nos quedan unos cuantos años por delante, donde cada cual será el protagonista de su propia película. Lejos de los grandes indicadores, lo realmente importante sigue siendo la sociedad y un ser humano que terminará resintiéndose sin conocer exactamente las causas.
Por su parte el gobierno sigue cayendo en la autocomplacencia. Personalmente creo que no puede hacer demasiado para librarnos de una situación casi ineludible, pero en lugar de tomar medidas populistas, debería estar poniendo las bases de un nuevo modelo de crecimiento. No es responsabilidad de Zapatero eludir la crisis, pero es su deber aprovecharla para iniciar una nueva etapa que sitúe a España como referencia de algo más que del pelotazo rápido y las sardinas espetadas.
Si tu modelo económico no genera valor, tendremos que facilitar otro que lo haga. Si tu mano de obra está desaprovechada, tendremos que estimularla de otra forma para convertir la motivación en nuestro motor. Si la empresa española no es vanguardista, tendremos que forzarla a que lo sea. No estamos oyendo planes globales de ayuda a la exportación, de integración de la empresa con los centros de investigación y universidades, de ayudas a nuevas iniciativas que generen valor, de construcción de un nuevo tipo de empresa basada en la vanguardia y la responsabilidad social en lugar de en el pelotazo y la especulación.
Una pena, porque aunque estas decisiones son lentas, para llegar a la meta hay que empezar la carrera y en ese sentido, seguimos muy despistados.
Pd: Mañana pondremos en orden algunas propuestas.




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