2 Jun
Ya hemos hablado de la teoría de los vasos comunicantes. De la misma forma que la flexibilización permitió a las empresas usar mano de obra cualificada a precio de saldo y convertir a los parados de los 90 en los mileuristas frustrados del nuevo siglo, ahora nos toca el movimiento inverso.
¿Qué es peor?. A priori el paro, pero si algunos mileuristas pierden la vivienda donde han invertido los ahorros de los últimos 10 años y se quedan con lo puesto, resultará que habremos trabajado una década por comida y techo eventual. Más o menos como Espartaco, pero sin la épica final.
Llega el momento de las vacas flacas y cuando la empresa no nos necesita, nos manda a la misma bolsa de desempleo de la que salimos hace unos años. ¿Entrará en juego la segunda Ley de los mileuristas?. El efecto mariposa nos garantiza que si un hijo de puta jode la economía mundial desde las Bahamas con la colaboración de entidades financieras nacionales y la negligencia de gobiernos patrios, el currela murciano se quedará en paro y la tomará con quien menos culpa tenga y más desprotegido esté. Curioso ¿verdad?. En este último punto entra en acción el principio de Paquirrín que consiste en descojonarse o agredir al más débil, encubriendo el hecho de que no tenemos cojones para enfrentarnos a los culpables. ¿Quiénes serán los paquirrines de la crisis que nos maravilla?
Algunas palabrejas sueltas del excelentísimo Corbacho y la inercia de Francia e Italia, empiezan a ponernos sobre la pista. Al igual que la empresa nos ha utilizado a su conveniencia; el país, el continente y la economía se han aprovechado de los inmigrantes mientras han podido. Ahora, cuando empieza a no necesitarlos, Europa se hace más dura y apela a la Realpolitik para intentar deshacerse de ellos. Si alguien es dos veces mileurista es el mileurista extranjero. Si alguien necesita protección social es el que ha trabajado en un país que no es el suyo buscando una vida mejor y contribuyendo a la mejora de su entorno. Que nadie lo entienda mal; tolerancia cero contra el delito sea paquistaní o celtíbero porque la auténtica igualdad legal nace de la no discriminación, ni positiva, ni negativa. Pero si un inmigrante ha venido aquí a buscarse la vida honradamente, la decisión de quedarse o marcharse es solo suya y el derecho a no abrir la boca ni desde el gobierno, ni a nivel individual salvo para ayudar, es nuestra única competencia. Esperemos que en esto, no nos hagamos cada día más europeos.




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