El amarillismo suele clavar sus raíces en ese paternalismo rancio de dama de caridad que eleva a un individuo concreto a la categoría de símbolo, para demostrarnos lo enrollado que es el cacique elevador. Algo así es lo que está pasando con Paco el Pocero. Desde un punto de vista empresarial, los 80.000 Euros invertidos para acondicionar su avión y trasladar a una pobre enferma desde Dallas a España, han sido amortizados de sobra con la publicidad obtenida. El pocero necesita un lavado de imagen, pero lo que necesita con urgencia es vender pisos y para ello no hay mejor ecuación que la de la notoriedad.

 

Celebro que Elvira Roda consiga regresar a España y me alegro de que haya sido beneficiada en esta ocasión. Lo uno no quita lo otro y es mejor que esta acción se produzca, que que no lo haga. Sin embargo me la sigue trayendo al pairo el hecho de que el pocero se haya estrellado en su último proyecto megalómano y no haya conseguido sumar más millones a su abultada cuenta corriente. Lo único que espero es que este episodio solo beneficie a la enferma y que cada cual purgue sus culpas pagando sus excesos.