Las guerras de secesion no son patrimonio de nuestro partido popular ni de nuestro territorio Patrio. Desde estas latitudes, se puede observar también el comienzo de la toma de posiciones para la parrilla de salida entre los socialistas franceses. Tiempo ha que en este partido los codos han sustituido a las palabras y ha podido verse un poco de todo, desde descalificaciones acerca de la pureza ideologica de determinadas miembras por parte de determinados miembros, hasta patadas laterales ascendentes en las que jugó su rol el propio Nicolas I (entiéndase así la presidencia de Dominique Strauss Kahn en el FMI propueta por el insigne bajito -que a base de prometer y no cumplir corre el riesgo de pasar a la historia como el presidente que se acostaba con Carla Bruni y nada mas-).

 

El ultimo candidato con posibles es el alcalde de Paris, Bertrand Delanoë. Un alcalde bien moderno, carismático (hasta caracterial de vez en cuando) y con gran personalidad, homosexual reconocido y peleón y un tipo con mucho peso especifico. Personalmente, estoy convencido que desde la posición periférica que ocupó en el partido esperando su momento, este señor puede perfilarse como el Sarkozy de la rosa, al menos en lo que a carisma se refiere. Tiempo al tiempo. La política espectáculo necesita de gentes que se coman la camara y en este sentido el bueno de Bertrand va a tener sus minutos de gloria

 

Este buen hombre sabe perfectamente que una condición indispensable para ganarte el aprecio de los focos es la de mostrarse como alguien distinto, con propuestas innovadoras que impidan la progresiva pérdida de fé de los peatones franceses en su clase politica. Y por eso, como buen mago de las palabras, ha sabido presentarse a si mismo como un “socialista liberal”. Nada mas y nada menos. Supongo que en este gusto por la paradoja, este buen socialista liberal sabrá satisfacernos proponiéndonos un equipo de colaboradores compuesto por zurdos ambidiestros, subsaharianas rubias, esbeltísimos obesos y pescadores de corderos y si todo eso no se encuentra, pues se diseña.

 

De acuerdo con que, a falta de cultura política, podamos jugar con las palabras convirtiendo todo sustantivo en una sugerente polisemia que dé mucho juego. De acuerdo con que las ideologias son conceptos nacidos en una época de la que nos queda solo la Historia, porque podemos establecer con ella tantos paralelismos como divergencias. De acuerdo con que guiarse tan solo por lo ideológico es una especie de suicidio y hasta un ejercicio de memez absoluta. Pero es que con este juego de viraje al centro por parte de todas las facciones, al final se nos pegan las salsas y ya no les diferencia uno el sabor. Bueno, si: a mi me acaban sabiendo todas a chamusquina. El doble juego de atrer a las personas sensatas al mismo tiempo que se lanzan mensajes tranquilizadores al poder económico parece que es la receta a partir de la cual se espesa la mayonesa.

 

Hablamos de desideologización? Correcto. Pero no estoy de acuerdo en que para eso los términos se prostituyan. Quizas sea verdad. Quizas sea bueno ir aparcando ideologias. Pero para sustituirlas por qué? Por capacidad de gestión? Estupendo. A nadie sensato le parecera que esto es un error. Sin embargo, mi deseo, y creo que lo que se perfila como realmente necesario, es que las ideologias sean sustituidas por principios. No hablo ya de libertad, igualdad y otros blablablas. Hablo de los principios que se convierten en politicas concretas. Desde mi punto de vista esta es la única opción de la izquierda para recuperar realmente una legitimidad moral de la que siempre ha presumido, aunque haya sido por mera y simple abrogacion.

 

Como se puede conseguir eso? Como puede plasmarse? Pues creo que podria haber algunas maneras de hacerlo que pasan forzosamente por acordarse de poner el burro delante del carro (es decir, por darle un sentido a lo que se hace) y me parece a mi que aún quedan posibilidades para todo eso. Y ademas es ahí donde realmente puede ganarse el centro, que finalmente puede ser un término que reagrupe a diversas personas bajo el paraguas del sentido comun.

 

De todos modos, dejo para el proximo post estas propuestas que se me ocurren, porque de otro modo este artículo sería demasiado largo y porque además empiezan a emitir ahorita mesmo un reportaje sobre la vida de Dieguito (el pelusa) que no me apetece perderme (nunca sabré exactamente cual es el sentimiento principal que me produce el ínclito este).