El efecto mariposa viene a señalar que si un cabrón hace una llamada en Tahití, 100.000 mileuristas se quedan en el paro en Barcelona. Eso viene a ser más o menos la globalización y la especulación que va de la manita. Bancos, Gurús internacionales, la mona Chita e incluso Ninet y el señor de Murcia llamando como posesos para invertir pasta que no existe en alimentos básicos o jugar a magnates petroleros especulando con el precio del crudo, mientras enjuagan su sonrisa blanquecina con un gyn tonic.

 

Como jode ser tan sofisticado. Coge el parné y corre. A malas, siempre serás un señor mientras el ladrillo se dispara, provocas hambrunas mundiales o inundas de inflación continentes enteros. Es lo bonito de no tener que sudar. Cando eras pequeño el tema era más fácil. Al cabrón le partía un rayo y al malo siempre le brillaba el ojo en las películas de Disney. Hoy todo se confunde igual que en el tango y las vidrieras del cambalache y las apariencias se comen lo que queda de unos valores personales que no cotizan en el Ibex 35. No se si subirán los tipos. Lo que se es que a ninguno de los tipos que conozco le vendrá bien lo que pase en los próximos meses. Es la clave de este siglo XXI donde los causantes de problemas son anónimos y siempre terminas pagándola con un vecino tan puteado como tú, en el paro igual que tu y que se dedica a mirar con cierta envidia al tipo de Tahití que acaba de putearle. Cuando todo es confusión en un mundo aparentemente comunicado se globalizan los problemas y se  privatizan los beneficios. Si seguimos estos esquemas, la prostitución del resto de las cosas es solo cuestión de tiempo; y el tiempo cada vez pasa más rápido