La popularidad de Sarkozy ha dado media vuelta para avanzar cuesta abajo, desafiando a grandes trancos al precio de la vivienda y a la barrera del sonido, hasta llegar a la altura de un enano agachado. De un indice de popularidad del 72% en el momento de su elección (mas o menos) ha pasado a que solo lo traguen un 32% de los ciudadanos. Si no fuese porque el dato dista de ser positivo para Sarkozy, lo cierto es que esto tendria mérito, porque solo se ha dado doce meses para establecer este récord, digna seña de identidad de un tipo que hace del dinamismo su bandera. Creo que solo el presidente de Israel fué capaz de hacer el mas dificil todavia algun tiempo atrás.

 

Nicolas, tal vez por aquello de revelarse contra su naturaleza, desarrollo un ego desmesurado y mesianico que fué su fortuna y su desgracia. Su fortuna, porque logro convertirse en algo asi como un Duce democratico, alguien que de algún modo supo desarrollar su imagen en los medios de manera que el ciudadano identificó el proyecto y la solución con la persona, no con el partido. Su desgracia, porque es tan artista que su ego se lo comió a si mismo y al final muchos de los que le han votado piensan ahora que en realidad su apetito por la presidencia corresponde mas a un rasgo de narcisismo que a una solicitud respetuosa por la sumisión a la res publica.

 

Todo esto es tan así, que esta misma semana el principal invitado a una tertulia radiofonica de analisis político, en una radio de las serias, no era nada más ni nada menos que… un psiquiatra!!! Impresionante que los problemas de un país democrático puedan asimilarse de este modo al ego de un señor (de un señor bajito, además)

 

Esto significa sobre todo que lo de la política anda ya en dimensiones paralelas, lo que sería menos grave si no fuese porque para los tiempos que corren, en lugar de estas patochadas lo correcto sería que la misma recuperase la batuta para impedir que en la orquesta de lo economico-social, los empresarios siguiesen ejerciendo solo de empresarios, los sindicatos solo de sindicatos y los peatones solo de consumidores, para que todos aprendiesen que a pesar de haber diferentes instrumentos, la partitura debe ser unica.

 

En fin, cuando algo brilla demasiado acaba cansando los ojos. Las personalizaciones son peligrosas porque en estos tiempos que corren ya no es posible ni de coña que un carismático Titán sea capaz de arreglar el mundo por si solo. Al final, queda demostrado que de este modo los francotiradores que van por libre en el mundo de la politica tendrán a lo sumo la suerte de vivir más o menos tiempo para contarlo, pero al final serán lo que parece el signo de los tiempos: politicos placebo, intercambiables y deshechables, entre otras cosas porque nunca han aprendido a dirgir orquestas más grandes que las de cámara.

 

Ahora que se acerca San Juan, que bonito es imaginarse la hoguera de las vanidades al cerrar los ojos.

 

 

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