6 May
Cuando la brutalidad y el sadismo de que somos capaces los humanos choca con las fronteras de aquello que dentro de nuestras burbujas mentales de confort es inconcebible, más pronto que tarde esos actos de extrema violencia son calificados de monstruosos. El monstruo de Austria, ejemplo más triste y más reciente de esta violencia, sin embargo, no existe. No existe como monstruo, como una categoría de ser que esté más allá de lo humano, porque, por mucho que nos incomode reconocerlo, es un ser humano como todos los demás.
La simplicidad con que un asunto como éste se ventila en los medios de comunicación no es sólo una muestra de la actitud vouyerística de estos tiempos, sino de un rechazo consciente a enfrentarnos con todas las violencias extremas, con todas las crueldades que a diario se cometen con total impunidad en otros territorios, allende la civilización. También la categoría conceptual “tercer mundo” es un refugio, una protección frente al miedo a lo real que caracteriza nuestra sociedad de realidades esterilizadas a través de las pantallas. El hecho de que un acontecimiento de este tipo se haga visible (muchos otros permanecen ocultos) pone de relieve que la esfera de protección en la que creemos vivir no es más que un espejismo, una coartada para nuestro hedonismo simplón y desenfrenado. Aceptar que la violencia está en nosotros, en mayor o menor medida, es mucho más desolador e incómodo que encerrarla en categoría fabulosas que la hecen surgir del centro inescrutable de un mal metafísico en el que nuestra cristiana civilización sigue creyendo.
3 Responses for "No hay monstruos"
Hijo pródigo volviendo a casa….
Pues si. Al final este tipo de monstruos se componen de nuestras propias cualidades, solo que exageradas…es lo que hay
Totalmente de acuerdo. Aunque es una pena que pertenezcamos a la misma especie que tipos como ese. Y lo que es peor, que lo que nos diferencia de el no es mucho.
[...] reflejo de la voluntad de sus vecinos. El líder Serbio es un monstruo, pero no debemos olvidar que el término monstruo lo usamos para exculparnos a nosotros mismos, para no tener que reconocer que Karadzic solo fue el espejo oscuro de toda una región en [...]
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