Comienza el baile de los vampiros y es hora de comprobar cuantos chupópteros se reflejarán en los espejos; eso si, disfrazados de otra cosa. Como comentábamos en un post pasado, el gobierno no ha tardado en recibir las primeras presiones de los empresarios. Al iniciarse la crisis los de la CEOE se dejan caer como buitres y aprovechan el río revuelto para tratar de conseguir tajada con sus propuestas. Hay que reconocer una cosa. En pedir privatizaciones y tratar de abaratar los costos laborales, los empresarios nacionales llevan años de ventaja, investigación y desarrollo sobre sus colegas europeos. ¿para eso quieren su lobby empresarial?

 

La demagogia de la derecha se pone en marcha y sus peticiones serán cada vez mayores con la promesa de sacarnos de una crisis que ha provocado la misma avaricia liberal. El señor Díaz Ferrán nos cuenta que si hacemos caso a sus propuestas y les dejamos a ellos ir gestionando el país en “beneficio del pueblo”,  la crisis durará 2 años; de no ser así, la Santa Compaña terminará por llevarnos a todos por roñicas y por no ser lo suficientemente generosos con hacendados y salvapatrias. Ironías de la vida.

 

El gobierno se verá forzado a tomar decisiones. Con la progresiva subida del paro y el ruido social, se multiplicarán las sugerencias de nuevas privatizaciones y flexibilizaciones. Si  Solbes cede estará aceptando seguir en el mismo modelo de desarrollo en el que se ha basado España en los últimos 30 años; o lo que es lo mismo, en el ahorro del más humano de los inputs en lugar de en la búsqueda de valor añadido y diferenciaciones en el mercado.

 

Queda poco para que todos nos tengamos que definir. Los empresarios como siempre, ya se han adelantado.