El PSOE invita a Berlusconi a apostar por la igualdad de género en su gobierno. ¿Querrán los socialistas hacer empresa y exportar su nuevo ministerio al resto de Europa?. Es un comienzo. Por su parte “il Cavalieri” recoge el guante y contesta afirmativamente, recordándonos que esa es su meta; la de gobernar el país igual que la última vez, provocando escándalos del mismo género.

  

Los italianos parecen estar hartos de su actual clase política y los datos de participación electoral decrecen al mismo ritmo que el de su maltrecha economía. En este pupurrí de cosas, lo normal es que algunas opciones personalistas lleguen a controlar un parlamento que cada día se parece más a Javier Clemente. Al igual que el de Barakaldo tampoco arregla los problemas, pero al menos nos divierte. Visto el panorama ¿No era lógico que el nuevo presidente de Italia fuese showman y  magnate televisivo?.

  

 Independientemente de las viejas relaciones entre sus señorías y la mafia o las acaloradas broncas con las que nos deleitan de vez en cuando, las últimas elecciones en Italia ponen de manifiesto una realidad común en toda Europa; la de la apatía electoral que reina entre buena parte de sus ciudadanos.

   Aunque en España los datos electorales no han sido malos, la clase política debería tomar nota. La abstención suele favorecer a las opciones más extrañas y a la vez es el síntoma más evidente de que algo no funciona. Con una crisis a las puertas del viejo continente, los personajes como Berlusconi, Sarkozy o el pretérito Gil y Gil, no suelen ser del tipo de los que se quedan en el umbral. No se lo reprocho. Cuando la desilusión da paso al espectáculo, la culpa de lo que sucede no es de sus nuevos artistas, sino de los que no han sabido retener al público para que no cambiara de teatro.