16 Abr
Cuando era niño, recuerdo que la expresión de mi abuelo para decir que alguien vivía muy bien era “vive como un ministro”. Está muy bien que los tiempos hayan cambiado y que ahora haya que decir “vivir como un ministr@”. En los últimos años las cosas han cambiado tanto que ahora el número de mujeres con cartera supera al de hombres. Zapatero es así, siempre en vanguardia. Hay algo, sin embargo, que sigue igual: cualquiera puede ser ministro (siempre y cuando sea un leal lacayo del poder establecido y sepa mentir como nadie) y ese cualquiera vivirá bien de por vida. Me refiero a que no recuerdo la última vez que vi a un/a ministro/a decir algo que me hiciera pensar que el tipo era muy listo o muy competente, pero recuerdo unas cuantas veces que un ministro me ha hecho pensar que es un asno/a.
La última fue cuando la ministra encargada de asuntos pesqueros dijo que no había ninguna prueba de que el recurso de la anchoa estuviera en peligro de muerte. Lo cual contradecía las opiniones de biólogos, pescadores de anchoa…
La anterior fue una ministra de vivienda que regalaba unas zapatillas a los primeros que entraban en la penosa web que el ministerio se había procurado para “ayudar” a los jóvenes a encontrar pisito. La razón de regalar las zapatillas es que según ella “encontrar tu primer piso es cosa de patear mucho”. No voy a escribir aquí la opinión que me mereció la muy cínica porque en este país te pueden meter a la trena por esos términos.
Otra muy buena fue cuando la ministra de exteriores dijo, tras la invasión marroquí de Perejil que esperaba que Marruecos entendiera que eso quebrantaba el acuerdo de cooperación entre los dos países…
Creo que el lamentable estado de las cosas en cuanto a los ministros se refiere es que el presidente en solfa nombra al tio/a más lameculos y fiel que tiene a mano, si es posible que sea competente, sino… pues a joderse tocan.
En el caso del nuevo gabinete, lo que más ha resaltado es que Carmen Chacón es la nueva ministra de defensa (otra más para ir de progre). Repasando un poco el impresionante currículo de la buena mujer no se ve en él nada que haga pensar que tiene puta idea del tema, niente, nothing, rien.
Tras su más que discutible actuación como ministra de vivienda (aunque la burbuja mortal que comenzó el PP era muy difícil de arreglar) el premio por su adesión indiscutible a Zapatero es ponerla en un puesto que le es tan ajena como a mí el maquillaje femenino. Pero quizá lo peor es que a la Chacón le falta la honestidad necesaria para decir que ella de lo bélico ni papa, que por no hacer, no hizo ni la mili. La poltrona es molona, yo a vivir bien y como nadie me pide responsabilidades, pues de lujo, oigan.
Estaría bien que algún ministro supiera de lo que habla alguna vez de esas que le pillan sin la rueda de prensa preparada (ahí da mucho tiempo para que te escriban las cosas). Pero creo que en lo sucesivo seguirán dándome las mismas risas cuando les veo cagarla y la misma furia cuando les veo mentir. ¿O es que el pufo de los pisos no se veía venir cuando ud. era ministra, señora Chacón?
2 Responses for "Vivir como un ministro."
Bruno, para que no te quede tendencioso deberías haber puesto ejemplos de ministros inútiles, que han sido muchos y estoy seguro de que hubieses sacado algunos links…lo digo por eso de la paridad
[...] muchos de los casos, nunca. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, se ha sumado a mi pequeña lista de de declaraciones para reír por no llorar. Vamos, que lejos de pedir perdón en nombre de todas [...]
Deja una respuesta