Hoy hablamos de una película estrenada la semana pasada, pero sobre estas hay que escribir. Nos referimos a “Love and Honor”, extraña traducción para “Bushi no ichibun” (El catador de venenos), pero por una vez los culpables son los anglos. Con retraso, pero al fin, llegó la última película de Yoyo Yamada, que viendo la cartelera quizás sea lo mejor que puedes encontrarte. Es la tercera película seguida del director con temática del Japón clásico (antes de Madame Butterfly y los europeos entrando por las bravas). Como ya comentamos olvidaos del rollo wuxia, tipo“Heroe”, “Tigre y dragón”, o “La casa de las dagas voladoras”, no, no, no. Aquí aparecen tipos con ojos rasgados y espadas, pero ahí acaba todo el parecido.

 

En este caso la historia es simple: un samurai de bajo rango (algo así como un hidalgo) tiene como oficio la labor de catar la comida de su señor feudal. Gran trabajo si no fuera la extraña costumbre que tenían algunos nobles de subir en el escalafón, cargándose al jefe. Un día le dan un sashimi chungo (un filtrante en este caso) y le da un malo, pero consiguen que el señor no se lo coma y se salve (yuhuuuu que bien). El pobre chaval se queda ciego. Parece que lo tienen mal el joven y su esposa, y peor cuando en la reunión familiar para decidir que hacer con el ciego, la familia del marido le comente que ni se le ocurra trabajar, que da mala imagen, y que tendrá que encargarse de otra forma, aunque ellos no pretenden hacer nada. La única solución pedir ayuda a un conocido para que interceda por el y desde el castillo el señor no le quiten la renta ni la casa en la que viven. Al conseguir la renta parece que todo va bien, bueno casi todo (el chico sigue ciego y eso en el Japón clásico, y por la época en cualquier sitio si no eras rico, es algo jodido), hasta que al marido su tía (la típica bruja de la familia) le trae un rumor. A partir de ahí sus vidas cambian, y no cuento más, os vais a verla.

 

Me temo que en este tipo de películas no soy muy objetivo, pero que cojones, esto es cine. No os vais a encontrar con la novena maravilla del cine japonés, pero eso sería como decir que John Ford solo hacia películas del oeste. Es una película intima, una historia de amor, tiernamente filmada, con un regusto de cine clásico. A veces incluso te da la sensación de estar viendo teatro filmado (por la fuerza de la interpretación y esas cosas). A partir de una historia de amor, añadiendo un poco de angustia interna (esto es Japón), un poco de engaño y una ambientación perfecta, consigue que nos identifiquemos con los protagonistas y que ese ritmo lento (insufrible para muchos espectadores occidentales) se disfrute. La música ha sido muy bien escogida y no distrae, sino que acompaña e intensifica las sensaciones (aunque hay gente que opina que el sonido de una flauta shakuhachi es peor que una dulzaina a las nueve de la mañana después de una noche de juerga). Pero bueno…Una cinta muy recomendable para dos horas de sosegado y agradable cine.

 

 

Reparto:

Takuya Kimura (Shinnojo Mimura, el marido)

Rei Dan (Kayo Mimura, la esposa)

Takashi Sasano (Tokuhei, el criado)

Mitsugoro Bando (Toya Shimada, el malo)

Nenji Kobayashi (Sakunosuke Higuchi)

Kaori Momoi (Ine Hatano)

Ken Ogata (Instructor de esgrima de Shinnojo)

Toshiki Ayata (Kanjuro Takigawa)    

 

Título Original: “Bushi No Ichibun”.

País y Año: Japón – 2006.

Dirección: Yoji Yamada. . .

Guión: Yoji Yamada. Shuuhei Fujisawa, Ichiro Yamamoto

Fotografía: Mutsuo Naganuma. .

Música: Isao Tomita. .