Nunca había pensado escribir este post y a medida que voy tecleando estoy más sorprendido con el resultado de lo que escribo, de todas formas tengo clara una cosa; Al pan, pan y al vino, vino. El proceso de renovación del PP está siendo mejor llevado de lo que esperábamos. Tras la excelente jugada de Mariano Rajoy, descolgándose del pelotón para terminar demarrando como los buenos escaladores, el presidente del PP está descubriéndose como un inesperado líder a la hora de marcar los tiempos.

  

 No es fácil eliminar a la vieja guardia de una organización y dar paso a caras nuevas, controlando a su vez los envites de las familias mas recalcitrantes. En este sentido Rajoy está dejando fuera de juego a Esperanza Aguirre y ha logrado la adhesión aparentemente sincera de gran parte de su partido. Los intentos iniciales  del Mundo o de Jiménez Los Santos en apoyo de la Presidenta de Madrid no han logrado encender la mecha del polvorín, ni caldear la situación a la velocidad que esperaban. Desde este punto de vista aún veremos episodios similares a los del motín de la Bounty, pero es justo reconocer que de momento, el gallego sigue en posesión de la iniciativa y en política eso es importante.

  

No sabemos si Rajoy se presentará o no a su reelección porque a estas alturas ya todo es posible. Particularmente sigo pensando que no debería y que no lo hará, pero El es el que mejor conoce la realidad de su partido y puede que se está ganando el derecho a hacerlo.

  

Resulta increíble ver hasta que punto un buen manejo de los complejos y temores internos de las organizaciones pueden ser usados para la consecución de objetivos políticos. En este sentido el nacionalismo lleva años aprovechándose de los complejos que hacia El tiene la izquierda y Rajoy está utilizando perfectamente y de manera silenciosa los miedos a los fantasmas de desunión que siempre han rondado al Partido Popular.

  Señor Rajoy, personalmente me molesta decir esto. Espero que su partido tarde muchísimos años en gobernar este país, pero soy una persona que intenta reconocer lo bueno independientemente de donde venga y la labor interna que está usted haciendo es muy respetable. Los que hemos tenido que llevar a cabo alguna vez procesos de cambio en organizaciones sabemos lo complicados que pueden llegar a ser. A partir de ahí, lo normal es que le salga mal. Está usted tratando de rizar el rizo purgando a su anterior equipo e intentando liderar la renovación tras perder unas elecciones…y eso es difícil, muy difícil. Si además es capaz de inmolarse y de no presentarse como candidato en el 2012, dejando a su partido con una cabeza sólida y demostrando que no está usted haciendo esto por interés personal, me obligará a quitarme el sombrero. Hace unos meses no le hubiese otorgado la talla política para hacerlo, hoy prefiero callarme y seguir observando.