31 mar
El Sábado pasado vi en la tele una entrevista a Mario Conde. El Tiburón Gallego, ese yuppie que encarnó el sueño dorado de la beautiful people de los 80 estaba ajado, viejo, estropeado. La cárcel es así, los jabones no suelen ser de aloe vera y tienden a dejarte el cutis como una lámina de papel de estraza limado con lija del 15. Aún así la entrevista fue interesante y las posibles conclusiones bastante aleccionadoras.
He estado tiempo pensando a que me recordaba aquello y al final me he acordado. Mario Conde estaba allí sentado, mirando y comentando imágenes de tiempos mejores, como aquel Napoleón leía y comentaba el Príncipe de Maquiavelo en 4 o 5 momentos distintos de su vida. Sus últimas anotaciones, las más interesantes, las que escribió cuando estaba exiliado en la isla de Elba, tenían ese mismo regusto amargo y reflexivo de la entrevista del gallego. Nunca me ha caído bien Conde y desde luego no me da ninguna pena. Estoy seguro de que si pudiera, volvería a su escalada de poder personal con el mismo porte que antes. Sin embargo ha sido una buena entrevista y lo bueno, estés de acuerdo o no, nunca sobra en televisión……ah y por cierto, habló de la crisis como de la más fuerte desde el 29 y este tío será muchas cosas, pero no es gilipollas.
31 mar
El Islam ha pasado por primera vez en número de practicantes al catolicismo. No conozco muy bien los vericuetos de esta religión, pero algunos amigos árabes me cuentan que no; que ni de coña, que en el Islam la inmensa mayoría se toma la religión con mucha más vaselina de la que pensamos; como debe de ser.
Mi querido Muni es un colega Iraquí. Su historia familiar tiene su punto y en parte su padre tuvo que conocer nuevos horizontes cuando alguien le “insinuo amablemente” que la subsistencia con Sadam no iba a ser fácil siendo Chií. Con ese acento andaluz que le da su punto y ese agnosticismo occidental que se ha construido el solito, me comentaba siendo adolescentes que el radicalismo islámico crecería y lo haría porque nosotros lo haríamos crecer; proféticas palabras. Cuando un hombre se mete en un coche cargado de bombas del que sabe que no va a salir vivo, el motivo no se llama Alá, se llama desesperación. ¿Hasta que punto puede llegar la desesperación en algunas zonas para que los más radicales de Alá crezcan exponencialmente?. Si seguimos paseándonos por el mundo sembrando odio, los occidentales recogeremos poco a poco toda la porquería con la que abonamos la tierra.
No justifico atentados brutales y sería el primero en señalar con el dedo a cualquier cabrón capaz de hacer algo como lo del 11-M; pero como decía Moore, soy blanco y occidental y eso me convierte en el depredador más voraz y en el ser más destructivo que ha conocido