Año tras año el despliegue religioso comienza de nuevo cuando llegan los días santos que el cristianismo oficial nos regala para nuestro solaz. No me refiero a los rituales procesionales sino al ritual turístico de huida de las ciudades a los llamados lugares de descanso. ¿De descanso? Esta pasión, como es sabido, también deja muchos mártires: En la carretera, los más. Otros, en el stres de la vacación. En cualquier caso, quien no se divierte es porque no quiere, ¿o no?