Una de nazis. O mejor dicho una de prisioneros de nazis. O incluso mejor, una de prisionero judío de los nazis. En “Los falsificadores”, tomando como base argumental un hecho real, la operación Bernhard o Krüger, se nos cuenta como le fue la vida a un falsificador judío que, aprovechando su talento como artista, consiguió sobrevivir a uno de los mayores genocidios de la historia. La película comienza finalizada la guerra (muy recientemente) y vía flash-back nos cuentan lo que le ha pasado al personaje que protagoniza esos primeros momentos. Es Salomon Sorowitsch. Un falsificador de Berlín que es detenido y llevado a un campo de concentración. Allí, dándose cuenta que pasar desapercibido si bien en una cárcel normal es un buen plan, allí solo le servirá para alargar un poco la agonía que vive, y que morirá si no hace nada. Es ahí cuando su talento como pintor le salva,  ejerciendo como retratista de los amigos de las SS. Posteriormente es reclutado como experto falsificador para participar en una operación nazi que pretende inundar el mercado internacional de libras falsas, para luego continuar con el dólar. Pues bueno la operación constituye un éxito. Y todos sabemos que les paso a los nazis. Mientras tanto el director  Stefan Ruzowitzky aprovecha para introducir el dilema moral al que se ven abocados el grupo de falsificadores: si trabajan siguen con vida y con algunos privilegios, pero ayudan a los nazis a perpetuar los campos y la masacre al alargar el conflicto. Y además al final morirán por su éxito.

 

Es una película entretenida, aunque se hace algo corta, porque aunque se agradece que huya del esquema que ha caracterizado a las películas con esa temática de los últimos años, hubiera podido extenderse un poco más en el relato de los personajes secundarios, o de la Operación Berhard en sí. Pero bueno no vamos a pedir pechuga y pata a la vez.

Si alguno ve la película y piensa que es ago exagerado, pues está muy equivocado. Salomón Sorowitsch existió, aunque su nombre real era Salomón Smolianoff y se cree que murió en Argentina en la década de los 60, sobreviviendo gracias al “re-descubrimiento de obras de grandes maestros”. También es muy real Adolf Burger, que creo que sigue vivo, y tiene un par de libros sobre la operación en la que participó. Los detalles del campo también son muy reales (incluido la sesión de cabaret). Lo que no es verídico (y aquí voy a contar el final de la película) es el destino del grupo de falsificadores, que no fueron liberados en aquel momento, sino trasladados a otro lugar donde seguir trabajando, de donde si sobrevivieron, pero por los pelos.

Sin embargo no podemos pasar por alto algún detalle gracioso de la historia, como el plan inicial que consistía en bombardear Inglaterra con billetes falsos, confiando en la codicia de la gente para que no los devolvieran y joder el mercado financiero. O la reacción británica al conocer el plan: no hacer nada porque el desprestigio era peor, muy inglés esto. Por cierto, la idea no era muy original, los franceses después de la primera guerra mundial inundaron Alemania de marcos falsos para joderles más la vida de la postguerra. Muchos de los nazis encargados fueron “salvados” de los juicios de Nuremberg e integrados en las plantillas de los servicios secretos europeos, como el mayor Bernhard Krüger, el que llevo a cabo la operación, reclutado por los franceses. Un tema ya tratado en “Vencedores y vencidos” (Stanley Kramer, 1961), o más recientemente en “El Buen Alemán”(Soderbergh, 2006). También has muchas historias sobre el destino de las cajas repletas de dinero que había en el campo.

Y así podríamos estar hasta mañana contando batallitas de estos individuos tan fascinantes. Una película para ver y reflexionar, después, eso si, de haberla disfrutado. Atención a la música de  Marius Ruhland.

 

 

Reparto: Karl Markovics, August Diehl, Devid Striesow, Dolores Chaplin, August Zirner, Marie Bäumer

Director:Stefan Ruzowitzky

Producción: Nina Bohlmann, Josef Aichholzer

Musica: Marius Ruhland

Guionista: Stefan Ruzowitzky

Fotografía: Benedict Neuenfels