25 mar
Una de nazis. O mejor dicho una de prisioneros de nazis. O incluso mejor, una de prisionero judío de los nazis. En “Los falsificadores”, tomando como base argumental un hecho real, la operación Bernhard o Krüger, se nos cuenta como le fue la vida a un falsificador judío que, aprovechando su talento como artista, consiguió sobrevivir a uno de los mayores genocidios de la historia. La película comienza finalizada la guerra (muy recientemente) y vía flash-back nos cuentan lo que le ha pasado al personaje que protagoniza esos primeros momentos. Es Salomon Sorowitsch. Un falsificador de Berlín que es detenido y llevado a un campo de concentración. Allí, dándose cuenta que pasar desapercibido si bien en una cárcel normal es un buen plan, allí solo le servirá para alargar un poco la agonía que vive, y que morirá si no hace nada. Es ahí cuando su talento como pintor le salva, ejerciendo como retratista de los amigos de las SS. Posteriormente es reclutado como experto falsificador para participar en una operación nazi que pretende inundar el mercado internacional de libras falsas, para luego continuar con el dólar. Pues bueno la operación constituye un éxito. Y todos sabemos que les paso a los nazis. Mientras tanto el director Stefan Ruzowitzky aprovecha para introducir el dilema moral al que se ven abocados el grupo de falsificadores: si trabajan siguen con vida y con algunos privilegios, pero ayudan a los nazis a perpetuar los campos y la masacre al alargar el conflicto. Y además al final morirán por su éxito.
Es una película entretenida, aunque se hace algo corta, porque aunque se agradece que huya del esquema que ha caracterizado a las películas con esa temática de los últimos años, hubiera podido extenderse un poco más en el relato de los personajes secundarios, o de
Si alguno ve la película y piensa que es ago exagerado, pues está muy equivocado. Salomón Sorowitsch existió, aunque su nombre real era Salomón Smolianoff y se cree que murió en Argentina en la década de los 60, sobreviviendo gracias al “re-descubrimiento de obras de grandes maestros”. También es muy real Adolf Burger, que creo que sigue vivo, y tiene un par de libros sobre la operación en la que participó. Los detalles del campo también son muy reales (incluido la sesión de cabaret). Lo que no es verídico (y aquí voy a contar el final de la película) es el destino del grupo de falsificadores, que no fueron liberados en aquel momento, sino trasladados a otro lugar donde seguir trabajando, de donde si sobrevivieron, pero por los pelos.
Sin embargo no podemos pasar por alto algún detalle gracioso de la historia, como el plan inicial que consistía en bombardear Inglaterra con billetes falsos, confiando en la codicia de la gente para que no los devolvieran y joder el mercado financiero. O la reacción británica al conocer el plan: no hacer nada porque el desprestigio era peor, muy inglés esto. Por cierto, la idea no era muy original, los franceses después de la primera guerra mundial inundaron Alemania de marcos falsos para joderles más la vida de la postguerra. Muchos de los nazis encargados fueron “salvados” de los juicios de Nuremberg e integrados en las plantillas de los servicios secretos europeos, como el mayor Bernhard Krüger, el que llevo a cabo la operación, reclutado por los franceses. Un tema ya tratado en “Vencedores y vencidos” (Stanley Kramer, 1961), o más recientemente en “El Buen Alemán”(Soderbergh, 2006). También has muchas historias sobre el destino de las cajas repletas de dinero que había en el campo.
Y así podríamos estar hasta mañana contando batallitas de estos individuos tan fascinantes. Una película para ver y reflexionar, después, eso si, de haberla disfrutado. Atención a la música de Marius Ruhland.
Reparto: Karl Markovics, August Diehl, Devid Striesow, Dolores Chaplin, August Zirner, Marie Bäumer
Director:Stefan Ruzowitzky
Producción: Nina Bohlmann, Josef Aichholzer
Musica: Marius Ruhland
Guionista: Stefan Ruzowitzky
Fotografía: Benedict Neuenfels
5 Responses for "Los Falsificadores"
Querido Unai:
Por lo que veo haces caso omiso de mis apreciaciones. Eso está muy mal. Aunque sólo fuera por cortesía creo que deberías contestar (por eso o por que por lo visto soy la única escepto tú y el advenedizo ElvisPelvis que pierde el tiempo en esta sección).
Me alegro que no hayas hecho esta semana la mierdosección, digo la sección (perdón Surco no quiero que pierdas la paciencia, ves que estoy invirtiendo mi polaridad) de Cartelera. No soy ingenua… sé que será porque has estado de vacaciones. Pero vacaciones o no vas al cine… como servidora.
Esta semana la crítica ha sido un poco flojita… Te centras en contarnos minucias sobre la existencia real de los personajes y de la operación Bernhard. Pero lo importante es que la dinámica de la se basa en la interacción de Herzog, el captor, Sorowitsch, que sólo se preocupa de que los que están a su cargo salgan vivos de allí, y Burger, que entiende el efecto que el dinero que fabrican podría tener sobre la guerra y pretende sabotear la operación aunque ello suponga su muerte y la de sus compañeros.
Deberías haberte centrado en que aunque en puridad el auténtico héroe sería Burger -curiosamente el escritor de las memorias-, “Los falsificadoes” mantiene la ambigüedad moral en torno a sus dos protagonistas; ¿qué haría usted, salvaría a sus amigos o los sacrificaría por un supuesto bien mayor? La película en absoluto contesta la pregunta, aunque la elección de Sorowitsch como motor de la acción, además de retratarlo de cierta manera positiva, pueda sugerir lo contrario.
Bueno… ya he perdido un poco de más tiempo aquí que el que pierdes tú conmigo. Así me despido esperendo encarecidamente que me contestes. Tú o alguien que pase por aquí.
Como diría Ned Flanders… saluditos.
Fe de erratas…. “lo importante es que la dinámica de la PELÏCULA de basa en la….”
He sido un chico malo, si, castígame, más duro, Oh si, si.
.
Siento defraudar con mis comentarios, pero es que con lo de los nazis se me va un poco el sentido y para cuando me había dado cuenta ya se me había acabado el espacio. ¿El protagonista Burger? Será porque el guión está basado en uno de sus libros, pero fueron todos los que colaboraron en la dilación. Generalmente cuando alguien escribe sobre si mismo no se ajusta totalmente a la realidad, y además no quedaba nadie para matizar.
Por cierto que tenemos que hablar de tus colaboraciones.
Joder, Unai… ¿”he sido un chico malo”?¿”castígame más duro”? O las vacaciones de Semana Santa te las has pasado en un burdel (recuerdo que tu novia era muy modosita y le gustaban la pelis tiernas) o estas metido en la Secta Ciristiana y eres de los pocos que realmente vive la fiesta y te has puesto un capuchón de nazareno y has paseado descalzo por las calles de “tu pueblo” mientras otro te flagelaba la espalda.
Espero por tu bien que sea la primera de las opciones… no sé, creo que te pega más.
Por cierto ¿que colaboraciones? Estoy abierta a todo (aunque decirte eso a tí por lo visto igual es peligroso).
Un saludo.
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