Ya habíamos dicho que el PSOE obtendría una victoria clara. Afortunadamente no hemos tenido mayorías absolutas y los resultados electorales fuerzan a la pluralidad democrática. El nuevo panorama lejos de dificultar la gobernabilidad, la hace más fácil matemáticamente y puede que la bajada de votos en la periferia nos lleve a la paradoja de una mayor influencia de los partidos regionales. Cosas de la política.

  

Por su parte los populares celebran en caliente la consolidación de su líder y la calle Génova se llena de brindis al sol, aunque sea de noche. Nada más lejos de la realidad. Puede que el PP siga en su línea durante algunos meses, pero la realidad es que el fracaso conservador le costará la cabeza a su líder y generará un debate interno en su próximo congreso. Las derrotas son derrotas y aunque según Gardel 20 años no es nada, 8 en la oposición son demasiados para un partido que quiere gobernar. Si el PP opta por seguir crispando, amparándose en la situación económica y manteniendo a Rajoy, optará por demorar una cuestión inevitable; si no lo hace, abrirá definitivamente la caja de los truenos. Pase lo que pase su posicionamiento será una elección delicada en una época de crisis que pudiera aprovechar de estar fuerte. Desde aquí pensamos que no lo estará.

  Nos hemos equivocado con Rosa Díez. En un post anterior la considerábamos un cadáver político y a día de hoy, los madrileños han decidido que tardará 4 años más en serlo. Visto lo que nos da el Domingo, ya solo nos queda observar y dar por concluido el show mediático. A partir de ahora nos queda el día a día y presiento que será menos divertido y nada colorista.