Pase lo que pase el 9 de Marzo, la lógica indica que esta será la última legislatura en la que Manuel Fraga siga entre nosotros. Independientemente de su ideología política, Fraga sigue siendo el elemento de cohesión de un partido que el mismo creó y del que aún es la figura más respetada a nivel interno. Si Mariano Rajoy pierde estas elecciones y el PP pasa 4 años más en la oposición, el debate por la sucesión comenzará a agitar el sonajero de la ruptura, sin que ninguno de sus referentes tenga la autoridad moral para pacificar la granja. El PP se juega mucho más en estos comicios de lo que piensa y puede que en pocos años empecemos a ver el principio del fin de la derecha española tal y como la conocemos.

Si lo pensamos bien el éxito de Fraga ha sido el de aunar a una derecha variopinta y tradicionalmente muy diversificada. La pregunta es ¿Dicha unión sobrevivirá tras su desaparición?. Si Rajoy gana las elecciones, La Moncloa actuará como efecto balsámico y pospondrá el debate. Si no es así las discrepancias entre las diferentes familias conservadoras comenzarán a diferenciar a una derecha católica y caciquil de otra más “liberal y europea”. Quizá no llegue la sangre al río, pero lo que está claro es que a la derecha española aún le queda por resolver un debate interesante, del que la izquierda puede aprovecharse para seguir muchos años en el gobierno. Pero non nos adelantemos. Fraga sigue vivo, Rajoy aún no ha perdido, La crisis está a la vuelta de la esquina y nosotros seguimos siendo mileuristas.