26 Feb
La historia es simple: la evolución de un individuo que pasa de ser un minero cavazanjas, padre de un niño sin pareja, a magnate petrolífero, ambientado en zonas áridas y desérticas del sur de Estados Unidos en el cambio de siglo (XIX-XX) y primer cuarto del XX. Para los que inmediatamente hayáis pensado en “Gigante” quitároslo de inmediato de la cabeza, porque la última película del sr. Paul Thomas Anderson dedica su tiempo a la degradación mental y moral de su principal (y casi diría único) protagonista, Daniel Day Lewis. Incluso a ratos uno piensa si esto no se ha hecho pensando en el lucimiento personal suyo. Porque queridos míos está que se sale. Incluso hay un momento gracioso, aunque eso si uno ha visto una vieja (vieja?) película de D.D.Lewis, “Mi Pie Izquierdo”, muy recomendable por cierto.
La peli merece la pena, eso si no esperéis encontraros con ritmos trepidantes, disparos a go-go, y violencia innecesaria (no confundir con gratuita). Es un ritmo pausado, incluso lento, pero es el necesario para creerse la historia y al personaje, principalmente al personaje, pues él es la película. Es como cuando algo o alguien se hunde en un fango, necesitas hacerlo lento para que la gente se empape de angustia, si se muere muy rápido ¿dónde está la gracia de mostrarlo? Aquí asistes a como el amigo D.D. se hunde en una espiral de codicia, venganza y psicopatias varias. De hecho incluso a veces parece más perturbado que el pirao de Bardem en “No es País para Viejos”. Una mente con inquietudes vamos, pero de las malas.
Un pero: la música. El compositor, Johnny Greenwood, parece que ha estado viendo otra película, o que el tipo es un fanático de las recreaciones del cine de época (movida Luis XVI, en la corte, mucho pelucón blanco, cásacas, corsés y lunares falsos en rostros pálidos…). Hay instantes en los que esperas que en cualquier instante aparezca el muñequito de los trailers de THX, os lo juro, os daréis cuenta porque lo repite varias veces. O que aparezca detrás de una loma un ejército a caballo en pos de la salvación de una pobre doncella, virtuosa por supuesto. No hombre no, más lento, que esa velocidad no pega con un plano de un cacho desierto contemplado por un humano, un coyote y tres lagartijas. Estos grandes planos no merecen tamaña suerte.
Parece que la ambientación en desiertos este año arrasa en cines. Y que en Hollywood algo está cambiendo, o lo de este año es ocasional, lo que sucede con las candidaturas y premios Oscar ¿Qué dicen que han ganado los hermanos Cohen? Pues eso.
Reparto
Producción: Joanne Sellar, Daniel Lupi
Guionista: Paul Thomas Anderson
Guion basado en la novela de Upton Sinclair
Productor: Scott Rudin
Fotografía: Robert Elswit
Musica: Johnny Greenwood
Director: Paul Thomas Anderson




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One Response for "Pozos de ambición (There will be blood)"
Me gustan tus críticas, muchacho!
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