Tras el fiasco del efecto Pizarro, Rajoy y Zapatero se encuentran hoy en el primer cara a cara de la Campaña. Según una encuesta del país el PSOE aventaja en 4 puntos al PP y la intención de voto se sitúa por encima del 70%. Con estos números y el recuerdo de un Debate sobre el Estado de la nación del que Rajoy salió tocado, el PP parece meterse en una corrida complicada de lidiar. Nada más lejos de la realidad. Rajoy tiene a su favor 2 cosas.

La primera un cierto triunfalismo socialista que pueden pagar caro si deriva en la relajación propia del que va sobrado. En este sentido Rajoy no lo tiene complicado para mejorar la imagen que dio en el Congreso o la que nos ofreció Pizarro en su último cara a cara. La segunda es la ventaja propia del que lo tiene todo perdido y sabe lo que no se juega.
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Si Mariano Rajoy incide en la ruptura de España, la familia tradicional, la negociación con ETA, los obispos y todas esas cuestiones que han venido adornando una oposición nefasta y que son argumentos más que agotados, el desastre para el PP será absoluto. ¿Por donde deberán plantear el debate los conservadores?. Sencillo. Otra vez la economía. Que su número 2 por Madrid no haya estado a la altura, no significa que la estrategia original no fuera la adecuada. De cómo maneje Rajoy los debes de una economía agotada , dependerán las pocas opciones de victoria que le quedan a su partido.

Por su parte Zapatero deberá seguir la línea marcada por su vicepresidente económico y equiparar la crisis con el catastrofismo absurdo con el que el PP ha estado regalándonos los oídos durante 4 años. La pregunta es ¿ Será capaz?. Si Rajoy es hábil, será divertido ver a 2 candidatos planteando el grueso de la batalla en un terreno que ninguno domina. Si no lo es y se pierde en lo de siempre, Zapatero certificará su tan ansiada mayoría absoluta.

Ganará el que más veces haya hablado con su asesor económico en los últimos días. En ese sentido será más fácil para Rajoy atacar como Pizarro, que para Zapatero defender como Solbes. De todas formas debemos tener claro que si los profesionales no han sido capaces de aportar soluciones, sus líderes tampoco lo harán; porque no saben.

Así va el país. Como decía un viejo amigo, en esta vida es importante reírse aunque sea de nuestros propios males.