¿Ganó Solbes?. Cualquiera que viese el debate estaría de acuerdo en que el vicepresidente económico del gobierno estuvo mucho más centrado que Pizarro. Marcó los tiempos del cara a cara y no solo se zafó, sino que terminó relegando a su adversario a un papel de becario primerizo.No es de extrañar. Pizarro no es el hombre de empresa que nos habían vendido, es un polítiquillo financiero favorecido por el gobierno Aznar, mediante aquellos hilillos que no solo rondaron el Prestige durante su legislatura. Otro compañero de pupitre del incansable José Mari que ni supo estar a la altura de Solbes en macroeconomía, ni lo supo bajar al suelo para enredarlo en la micro. Hasta aquí las luces de Neón, los focos y el circo mediático. Hasta aquí el escenario donde Pizarro estaba destinado a ser la Prima Donna y se quedó en un mero aprendiz de La Cantante Calva.

 A partir de aquí empieza lo real. Lejos de la farándula la crisis que sufre y sufrirá el país seguirá creciendo sin que ninguno de los dos hombres que pudieran detenerla hayan propuesto nada extraordinario. No hay ideas, no hay creatividad. Solbes sigue en su guión, admitiendo solo un leve resfriado que se controlará desde la inversión pública, mientras Pizarro esboza una tímida propuesta desde lo privado. Señor Pizarro, esto no es EEUU, aquí no gana el que promete bajar más los impuestos porque a algunos no nos queda más remedio que admitir el estado de bienestar; aunque nos molesten mucho sus gestores.

Entiendo que en dos horas escasas no se pueden explicar planes de mejora en educación, es complicado hablar al detalle de la falta de I+D, o de si el objetivo de nuestras universidades es el de formar investigadores  para otros países. Sé positivamente que en ese tiempo resulta difícil aclarar si tenemos  planes de vivienda o si vamos a hacer algo ante la caida de la productividad española; aún así ambos han perdido una magnífica oportunidad de intentarlo. No hubo propuestas que demostraran una comprensión global del problema. Nadie propuso ordenar de una manera diferente los recursos para buscar un resultado determinado.

En definitiva, ninguno dio la impresión de que equivocado o no, tuviese el menor control sobre la coyuntura que nos rodea. ¿ Ganó Solbes?. Cuando no se sabe a donde ir, es muy difícil llevar una línea recta, salvo la que llevaremos muchos hacia la oficina del paro. Ni Solbes, ni Pizarro. Visto lo visto, perdimos todos.