20 feb
Los kosovares se han decidido y han dado el saltito. El salto ha tocado las bolas a más de una nación que no ha tenido huevos para negar que son nación porque los yankees, en un intento de frenar el poder ruso en la región, apoyan al nuevo estado en sus aspiraciones independentistas. Pero esos estados tímidos tampoco se han decidido a legitimar al nuevo estado, no sea que se les pongan las cosas feas en casa. Por un lado está el miedo a Putin (y a mí ese tío me da mucho miedo) y por otro el miedo a los propios independentistas nacionales que siempre andan fastidiando la marrana.
Para todos aquellos que buscan similitudes donde no las hay, hay que advertir que la adhesión de Kosovo al territorio del Reino de Serbia sólo se dio tras una cruenta Guerra (La guerra de los Balcanes) que siguió a más de 40 años de inacabados conflictos entre el Imperio Otomano y los serbios. Vamos, que fue una conquista de guerra (lo siento por los nacionalistas Vascos y Catalanes pero el caso, lo miren por donde lo miren, es muy muy distinto). Después de lo cual siguen los enfrentamientos durante básicamente 100 años: dos guerras, dos Yugoslavias, interminables conflictos en ese periodo (estuvieron incluso en manos de la Italia fascista) y una lamentable crueldad por ambos bandos: genocidio, expulsión, todo era válido para tan malos vecinos. Con Tito llegó una aparente calma, por cojones, pero calma. Tito veía con reticencia el excesivo poder de Serbia dentro de Yugoslavia y creó una región para los albaneses con relativa autonomía dentro de la propia Serbia. Pese a todo los kosovares seguían organizando protestas (muchas veces violentas) para ser reconocidos como una región Yugoslava al margen de Serbia y los serbios de la región protestaban contra la discriminación Étnica (Étnicamente los albanenes eran más de un 90% de la población, lo que dejaba a los serbios en menos de un 10% al final de los ’70). Como fuere, el gobierno Yugoslavo siempre trató de terminar con las protestas de ambas partes de una u otra manera.
Lamentablemente todo se acaba y Yugoslavia como estado llegó a su fin en 1992, tras una década de grandes tensiones entre sus pueblos y la caida del bloque soviético. Y entonces volvieron las grandes hostias. No me voy a extender en la Guerra de Kosovo porque la mayoría de los que leáis esto lo habéis vivido. Pero si diré que Noam Chomsky da una versión muy distinta a la de la tele en su libro Understanding Power. Sólo diré que quizá la UE y los EE.UU. Tuvieron gran parte de la culpa de la masacre y genocidio que allí se montaron. Tampoco comentaré nada de la muerte de Milosevic, en extrañas circunstancias mientras esperaba juicio de un supuesto chungo a la patata natural.
El asunto, en definitiva, es que esa región lleva dos mil años siendo un polvorín, hay lugares que atraen las tortas como un imán, y los Balcanes parecen ser una de ellas. Las diferencias actuales en la región no son precisamente como las que se dan en algunos de los paises europeos que no ven con buenos ojos la independencia. Primero porque el odio generado en el último siglo y medio hace imposible la convivencia y segundo porque hay diferencias étnicas y religiosas muy muy objetivas. En el caso de España se parece olvidar que las 3 provincias de Hegoalde a pesar de mantener serias diferencias en legislación y costumbres se insertaron motu proprio en Castilla antes de la adhesión del Reino de Navarra allá por la Edad Media. También es curioso que los independentistas catalanes se olviden de que el mayor responsable de la creación de España fuera Fernando de Aragón, conde de Barcelona y, sin duda, el mejor ejemplo de príncipe maquiavélico.
Personalmente yo no creo en las naciones, no creo en morir por ellas y no me pone ninguna bandera, pero estoy convencido de 2 cosas: la primera es el derecho de autodeterminación de los pueblos: toda comunidad debería poder decidir bajo que estado gestionarse. La segunda es la idea de Leon Trosky de que sólo se puede dar un cambio social auténtico si todos los pueblos del mundo lo hacen a la vez. Sin preocuparse de diferencias de etnia o religión. Todos humanos, punto.
Pero como mi punto de vista es bastante poco compartido, estoy deseando ver cómo van a digerir los gerifaltes españoles la idea de que los americanos digan que Kosovo es una nación. El momento no puede ser peor para Zapatitos con las elecciones a un mes. Pero supongo que una vez pasen, sea quién sea el ganador, se bajará las braguitas y acatará la decisión de los americanos, lo cual le va a crear algún dolorcillo de cabeza en casa. Y si no, al tiempo.
Entretanto, creo que tanto Serbios como Kosovares han caido en el juego de las super-potencias, al igual que los palestinos e israelíes. Que Dios los coja confesados.
3 Responses for "Kosovo, la semilla de la discordia"
Kosovo la semmilla de la discordia…
Buen post para entender la situación en Kosovo….
Bien está el tono coloquial en un tema intrascendente como éste, pero, ¿qué cojones significa “juicio de un supuesto chungo a la patata natural”?
Un abrazo.
Señorito Octavio: Quizá falte una comadetrás de juicio. Por otra parte ” chungo a la patata” pudiera ser traducido sin temor a equivocarnos, por infarto.
saludos
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