Es complicado saber por donde va a resoplar la evolución de la economía europea a medio plazo. Tras la decisión de la Reserva Federal de bajar dos veces los tipos de interés, parece que el riesgo de inflación amenaza seriamente la recuperación económica al otro lado de charco. Por su parte el BCE con Trichet a la cabeza sigue más preocupado en sujetar la inflación que en seguir metiendo leña a una caldera a punto de explotar.

¿ Como afectarán estos movimientos internacionales a la economía española?. Pase lo que pase, mal, muy mal. Si Trichet decide aguantar tipos, la economía española comenzará a generar paro y lo hará durante bastante tiempo, hasta que las variables vuelvan a ajustarse y la inflación se sitúe en cifras que permitan una bajada sin riesgos. Si el presidente del BCE cede a las presiones de los gobiernos y se tira a la piscina más allá de lo simbólico ( 0,25-0,5%) puede que a corto plazo la situación se modere, pero a la larga el repunte de la inflación en Europa y sobre todo en España, puede arrojar un panorama desolador y obligar a una subida de tipos vertiginosa.  

La elección es simple ¿ pasamos una pulmonía hoy, o nos arriesgamos a un cáncer de pulmón mañana?. En este sentido Trichet hace lo que tiene que hacer, aguantar y observar con los dientes apretados la evolución de la economía en el país de la hamburguesa. 

Visto el panorama, España sigue atrapada entre las necesidades de Europa y las de USA. En la medida en que sus intereses coincidan con los de la economía global o en que su presión política en Europa sea efectiva, el temporal se podrá capear con mayor o menor suerte. Lo cierto es que “ a priori” la situación no es buena y puede que la crisis la paguemos entre todos.