Estoy viendo a Cándido Méndez en una entrevista en TVE. Es complicado tener que explicar el seguidismo que UGT está haciendo con este gobierno y al bueno de Cándido le tiembla la voz cuando tiene que defender la subida del paro o dar explicaciones de la pasividad sindical. Tranquiliza la actitud de los sindicatos españoles. No sirve para nada, pero tranquiliza por pausada y relajante. ¿ Como reaccionará el sindicalismo mayoritario ante el recrudecimiento de la crisis?. No lo se, pero pase lo que pase, será divertido verlo.

  

En economía, deporte, o cualquier otra actividad, cuando el grande se duerme deja de ser grande y la competencia se encarga de ponerlo en su sitio. ¿ se ha transformado la competencia entre sindicatos en solidaridad y camaradería?. Desde luego los sindicatos menores tienen una oportunidad clarísima de tomar la iniciativa social. Quizá ha llegado el momento de que hablen entre ellos y lleguen a acuerdos. Si la situación de crisis se agudiza, soy de los que piensa que las conclusiones serán dramáticas.

  

Tradicionalmente el trabajador es inmovilista cuando la cosa se pone fea, pero ¿como se comportará el inmigrante o el mileurista cuando lo tenga todo perdido?.La nueva tipología de trabajador puede que abra nuevas oportunidades en el ámbito sindical. La pregunta es ¿ A alguien le interesará aprovecharlas?. Estamos en campaña y puede que ahora no sea el momento, o precisamente puede que ahora sea el momento. Sea como sea, da igual. A partir de Marzo tendréis muchas oportunidades de poder reivindicar infinidad de cosas.

   En general no es bueno pensar que cuanto peor, mejor, y la realidad suele ponernos en nuestro sitio para demostrarnos que a medida que se deteriora todo, unos barrios lo hacen más que otros. No sabemos si los sindicatos tomarán en el futuro una actitud menos comprensiva, lo que si sabemos es que la iniciativa la tomará el gobierno de turno con más recortes y las movilizaciones, de haberlas, serán defensivas. Esa es la clave de la historia sindical de este país. Es muy difícil avanzar cuando en tus acciones más gloriosas te limitas a intentar no perder terreno.