Desde la esfera política el control es una obsesión inevitable. Siempre que alguien critica, alaba o reflexiona; en definitiva, siempre que alguien habla de política, los politiquillos pseudos-profesionales de alrededor intentan clasificar a ese alguien dentro de unos parámetros conocidos. Se obsesionan por saber     “ de que palo va”.

    Es lógico. Para criticar o controlar algo, lo primero que necesita el Statu Quo es entenderlo y clasificarlo – o quizá solo lo segundo – para después intentar digerirlo de una u otra manera. ¿ Que estrategias desarrolla el poder para controlar a un nuevo movimiento reivindicativo?. Sencillas y lógicas.

 a)     Si un movimiento reivindicativo tiene poca fuerza y menos repercusión, intentarán ignorarlo para restarle importancia, esperando a que se desinfle.

b)     Si con el tiempo gana en importancia y el Statu Quo comienza a verse perturbado, tratará de desprestigiarlo o atacarlo de las maneras que sean necesarias. ( políticas o personales, da igual)

c)      Si se considera que el ataque frontal puede ser contraproducente por los motivos que fuere, se intentará pactar con los líderes de ese movimiento para acabar fagocitándolo e incorporándolo al propio Statu Quo.

d)     Evidentemente las opciones c y d son combinables e intercambiables, pudiendo manejar una u otra, o las dos a la vez, según interese.  Pensad en varios ejemplos de movimientos o reivindicaciones y veréis como su resolución encaja dentro de una u otra estrategia.

Es curioso observar como fuerza y poder se caracterizan siempre por la necesidad de control y la paranoia fundamentada por el miedo a perderlo.  ¡Pobre León tembloroso y Paranoico!.

Este último concepto es importante, ya que si hay algo que horroriza a casi todos los gobiernos (sobre todo de izquierda) es la opinión pública. Cuánto más mecanismos tenga la Sociedad Civil para controlar su propia opinión pública sin ingerencias de intermediarios, más terreno iremos ganando en aras del sentido común. Y eso les pone nerviosos…..muy nerviosos.

     Pd: Este es otro post para leerlo despacito; puede que hasta una segunda vez.