Cada día me quedo más perplejo escuchando las breves crónicas de los informativos sobre los temas de “su” actualidad y el modo en que se enfocan las cuestiones. Ya no se trata de hacer una crítica “in toto” al sistema de los medios de comunicación como un agente más del capitalismo multinacional, sino de ir a lo pequeño, al detalle, vamos al campo de lo micro como gustan de llamar los sociólogos.

Pues bien, hagámoslo con un ejemplo reciente. La pasada semana, en el informativo de mediodía de la televisión autonómica vasca, se hacía un mini reportaje sobre la carestía de las viviendas en alquiler y las dificultades que los jóvenes (que, al parecer, son los únicos que alquilan; los demás no cuentan, dado lo lamentable del hecho de que más allá de los cuarenta no se posea una vivienda) tienen para pagar éstas. Bueno pues lo gracioso del asunto es que las cifras medias que el reportero nos daba como, obviamente, lo “normal” para un piso u otro en función de sus metros eran las más caras (o de las más, siempre hay lujos) que uno puede encontrar si mira el periódico, conoce gente que alquila (a cascoporro, dirían en muchachada) o alquila él mismo. Y ante esto, uno se pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué se está mintiendo a la audiencia con ese descaro? Y luego, ¿A quién beneficia? ¿Quizás a los propietarios de uno o más pisos? ¿No se basa el precio de la vivienda en la especulación? ¿Y la especulación en la mentira a corto plazo?