¿ Que actitud han tomado los sindicatos ante la evolución del mercado laboral?. La respuesta es tan simple como difícil de entender y lo es porque durante los últimos años ha predominado el pactismo y la inactividad, mientras la situación de los mas desprotegidos empeoraba. ¿ Han ignorado los sindicatos las necesidades mínimas de los trabajadores en los últimos 15 años?. Posiblemente Si, pero el dato mas importante es que se han olvidado de unos más que de otros. Para entender este ataque de amnesia selectiva debemos analizar el perfil del militante medio sindical; del que paga las cuotas en organizaciones como CCOO o UGT. De entrada nos encontramos con funcionarios con plaza fija en ministerios, en enseñanza;  trabajadores de antiguas empresas nacionales con derechos adquiridos ( telefónica, Iberdrola etc..) o trabajadores de grandes industrias del sector del metal o la automoción ( las pocas que quedan).

 La edad de este “perfil tipo”, va desde los 45 a los 65 años y se caracteriza por una larga militancia o por tener simpatías claras hacia uno u otro sindicato.   Es posible que la situación económica de estas “ bases sindicales” se haya resentido algo en las últimas dos décadas, pero lo que es seguro es que no tiene nada que ver con la de los Mileuristas. Precisamente ese fue el trato en las reformas laborales de los 90. Respetar en lo posible a ese trabajador ” maduro”, creando mecanismos como las prejubilaciones o los contratos de sustitución cuando no se pudiese hacer otra cosa, mientras se daba la espalda a una generación ( la nuestra) con la que no conectaban ni en edad, ni en formación, ni en lenguaje sindical. En los 90 el sindicato tradicional nos ningunea, como si el hecho de no ser calvos y cincuentones nos convirtiera automáticamente en pequeñoburgueses indignos de ser defendidos.

 Desde esta óptica ¿ por que iban a salir a la calle? Las reformas laborales han ido  encaminadas siempre a flexibilizar por el mismo sitio y el pagano ha sido el nuevo, el recién llegado; el mileurista. A cambio el gobierno se comprometía a no molestar demasiado a unas bases sindicales acomodadas y a unos líderes que hace muchos años que tienen el riñón más que cubierto. Solo salen cuando se producen despidos en una de esas fábricas o conflictos en uno de esos lugares donde se encuentran sus “ clientes”. ¿ Alguien los ha visto en las Etts, en las grandes superficies, en las grandes comercializadoras, en alguno de esos sitios donde ha nacido el mileurismo y donde el mileurista trabaja día a .día. Yo no. Y no los hemos visto porque el problema del mileurismo es, en parte, un asunto generacional. Las generaciones precedentes a la nuestra se han dedicado a salvar sus recursos, cerrando las puertas al que viniera detrás. ¿ Saturno Devorando a sus hijos?.  

 El problema es que los que venimos detrás ya hemos llegado; tenemos entre 25 y 35 castañas y somos 11 milloncitos. Con esta política los sindicatos tradicionales han cavado su propia tumba y su porcentaje de afilización desciende entre los jóvenes ( insisto en este link, debemos verlo)  . La conclusión: Lo van a pasar mal cuando los mas mayores se jubilen, pero ¿ Como nos vamos a incorporar a unas organizaciones que no han hecho nada por nosotros ?. En tan solo 20 años hemos visto como esos sindicatos pasaban de defender a los trabajadores a convertirse en sindicatos amarillos, o al menos amarillentos,al servicio de la tripa llena y el vuelva usted mañana. ¿ Donde estaban cuando se promulgaron leyes como las del 94 y 95 que nos ponían en manos de las ETTS?¿ Cuanto se desgastaron protegiendo a los futuros trabajadores de este  país?. Si la coyuntura era tan mala entonces y no se pudo mantener el tímido intento de  huelga general del 94, ¿Por que no contraatacar en el primer lustro de este siglo?. No, era mejor montar una pantomima con huelga incluida en el 2002 y dedicase al pactismo y el acuerdo rápido.

  

 Vamos por partes. Hace años que cuando un sindicato mayoritario se plantea una movilización, analiza siempre los pros y los contras. Toda acción de protesta se traduce en un desgaste de militancia y tanto sus posibilidades de triunfo como la repercusión mediática de este, deben resarcirles; si no, no se movilizan. Esta idea no es nueva y así la ponen de manifiesto varios estudios sobre el movimiento obrero

  Por otra parte la acción sindical ha sido siempre mas agresiva en épocas de bonanza económica que en épocas de crisis ( salvo en episodios de desmoronamiento del sistema). Esto, que parece extraño, es lógico si lo pensamos bien. Cuando se produce una de esas crisis cíclicas en economía, el trabajador está mas pendiente de conservar su puesto que de reivindicar: Virgencita, virgencita que me quede como estoy.

  Eso ocurrió en la crisis de los 90, se quedaron como estaban, pero el precio fuimos nosotros. Siguiendo esta tesis ¿ Por que no han reivindicado nada en los últimos años cuando la economía ha ido “ mejor”?. La respuesta se llama miedo. Cuando tienes 60 años, eres propietario y tienes plaza fija o 30 años de derechos adquiridos, tienes más que perder que lo que vas a ganar. ¿ Que queréis que reivindique gente que está pensando en jubilarse?. Pactar es siempre mas tranquilo, mas sosegado, mas responsable. ¿ De verdad pensáis que los que vendieron a la siguiente generación para salvar la suya van a ayudarnos ahora?. Los 30 es una buena edad para dejar de creer en los Reyes Magos.

  Termino la entrada de la misma forma en que lo hice en un post hace un par de meses. Cuando una institución ( y muchos de los sindicatos lo son en el peor sentido) no sirve a la inmensa mayoría de los trabajadores que dice defender ( el 58% a día de hoy), la institución debe reformarse. No esperéis al séptimo de caballería porque hace tiempo que tiene la vida resuelta, artritis y mucho miedo: Nosotros mismos.