Si hay una cosa que me molesta de este gobierno son sus excesivos fuegos de artificio. Puede entenderse que en este siglo XXI el marketing y el queda bien son fundamentales para parecer simpático y lo políticamente correcto se impone, pero de ahí a tomarnos el peluquín debería ir un trecho. El rosario de leyes de cara a la galería del gobierno Zapatero empieza a exceder el buen gusto. Si legislas contra el tabaco pon medios para cumplir. Si no, no legisles. Si anuncias medidas para ayudar a los recién nacidos, ten claro como llevarlas a cabo, si no, no las anuncies, por mucho que tenga su punto hacerlo en el Debate sobre el Estado de la Nación. Algo parecido pasa con la famosa ley de la bofetada. Antes de escribir sobre ello me apetecía dejar pasar unos días para ver como evolucionaba el tema y lo ha hecho como esperaba. Vaya por delante, y se que no es políticamente correcto, que no estoy de acuerdo con esa ley. Soy de los que piensa que el Estado no debe meterse nunca en nuestras libertades personales, salvo para garantizarlas ( las mías y las de mi vecino) e impartir justicia. La nueva Ley que condena a una madre por pegarle un cachete a un niño me parece una vulneración directa de esas libertades. Nadie en su sano juicio defiende una educación basada en el palo y la represión, nadie en su sano juicio debe impedir al Estado actuar en caso de peligro para la integridad física del menor, pero de ahí a considerar a una vieja con una zapatilla en la mano un “arma letal” va un mundo. Entiendo que con la inmensa mayoría de niños no es necesario llegar nunca a la bofetada, pero también entiendo que no se puede condenar a una madre por no ser pedagoga. En general en un país de 45 millones de habitantes, al menos el 90% de las parejas educan medianamente bien a sus hijos y así lo han hecho en los últimos 2 milenios. ¿ Porque esa manía del Estado en querer meterse en el ámbito doméstico y no intervenir donde realmente es necesario?¿ Tal vez porque empresarios y especuladores se dejan menos?. La respuesta nos la da el juez Francisco Serrano. Quien viene a insinuarnos que la ley es otro fuego de artificio para quedar bien en Europa y que si tu hijo va a meter los dedos en un enchufe, no pasa nada por enchufarle una torta. En fin, si es para eso y de paso gorroneamos otra subvención continental, bienvenida sea. Al final, señor Zapatero: Caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada….y ya son demasiadas.