Hacía algún tiempo que no tomaba el metro. Desde que tengo coche he perdido la buena costumbre de usar el transporte público y he ganado algunos kilitos a cambio. El otro día sufrí en mis carnes las consecuencias de la huelga del metro de Madrid. La cantidad de basura acumulada empieza ha dificultar el paso por algunos pasillos y  ha convertido el metro en una visión  aún mas espeluznante que la de mi cuarto. Un día antes, Esperanza Aguirre había tomado la decisión de romper el contrato con la empresa de limpieza que gestionaba la mencionada pocilga urbana, poniendo en peligro los puestos de trabajo de los huelguistas. Independientemente de que no esté de acuerdo con los métodos empleados por Estos, lo cierto es que el problema del metro de Madrid no es tanto de decisión como de mecanismos.  Aguirre se lava las manos y tras desprestigiar convenientemente a los trabajadores en huelga, se limita a presentar su decisión desde un punto de vista comercial.  Yo – Comunidad de Madrid - contrato con una empresa unos servicios de limpieza para mis instalaciones del metro ( subcontrato). Si Tú, proveedor, no cumples - me da igual por qué, ese no es mi problema-; Yo cliente, rompo el contrato y no tengo responsabilidad de lo que pase con tus trabajadores. De la misma manera Nosotros ( los que leemos y escribimos esto) no la tendríamos de lo que pasara con los currelas de Toyota, si decidiéramos comprar un Renault. Hasta aquí el razonamiento es correcto y Aguirre tiene razón.  La injusticia está en los mecanismos legales que permiten colocar en una lógica comercial los Recursos Humanos ( a la gente de carne y hueso). Desde que algún Gurú Yanki  dijo aquello de subcontrata hasta tus zapatos todo aprendiz de brujo que se precie pierde el culo para pasar sus gastos fijos a variables ( lo llaman así los cachondos), el tema consiste en largar media plantilla a la puta calle y contratar los servicios de una empresa que les haga la labor que antes hacían sus currelas. Eso es lo que últimamente se presenta como el cenit del buen hacer financiero. Por cierto, en estas lindes, los españolitos tenemos el honor de ser bastante pioneros. ¿ Os acordais de Super López? Bueno, pues esa fue parte de la revolución de López de Arriortúa y su Re-Ingeniería de procesos; la de externalizar los procesos menos productivos. El amigo López daba un paso más y fomentaba la creación de nuevas microempresas en torno a la General Motors. ¿ Quienes constituían dichas empresas?. Muy fácil, los antiguos currelas de Arriortúa ¿y luego?…..luego a putearles año a año, ahora no como empleados, sino como proveedores ajenos a la protección que el derecho laboral les concedía y sujetos al libre mercado y a los caprichos de su único cliente. Que una empresa privada haga estas cosas está mal. Que Esperanza Aguirre – y no solo Esperanza Aguirre – se quite la responsabilidad de sus trabajadores mediante una subcontrata y lo haga además desde un organismo público es una marranada aún mayor que la del metro de Madrid por mucha mierda que acumule. Pero lo que jode la marrana definitivamente es que la ley lo permita y fomente el uso y abuso de subcontratas y Etts – los nuevos mercaderes de carne -, presentándonoslas como los artífices de la flexibilización del mercado laboral. A eso le llaman hacer una correcta gestión de los recursos y andaros a la wuay porque eso - como veremos el año que viene -  tiene mucho que ver con el mileurismo.