Ciudad de México ( México)

Si es cierto que al morir pasa tu vida en imágenes, una de las que veré será la de la primera vez que aterricé en Ciudad de México. Era de noche y las luces amarillentas se expandían como ascuas arrastradas por el viento sobre una superficie inacabable. Da igual las veces que aterrices o despegues de México; si es una de esas raras noches despejadas o  la polución ambiental no sofoca la ciudad, la vista siempre conseguirá impresionarte. Más de 20 millones de personas interactuando en un circo hiperactivo. Mas de 20 millones de amores perros para asfixiarte entre la basura de las calles o iniciarte en los rituales de la Santa Mordida. Si México no es la acción, la acción no existe. Los expatriados españoles dicen que cuando pasas mas de 3 años en la boca de la serpiente azteca, la bestia te transforma y no te suelta. Nunca abandonarás del todo México y tu vida se irá entre sus arterias de cemento, caos y miseria urbana. No te envenena ni Polanco, ni Las Lomas, ni Coyoacán; te avasalla Iztacalco, Ecatepec o Tepito. No te impresionan los paseos por barca en Xochimilco o la grandeza del Zócalo. Si buscas belleza en Ciudad de México aprende a enamorarte del infierno y puede que descubras que sus llamas también son adictivas.