Es indiscutible que el dinero huele. Aunque algunos digan que no. Hay otros, sin embargo que parecen tener un olfato especial para buscarlo. Tradicionalmente han sido los bancos, lo que antes era usura y perseguido por la religión y la ley por igual se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos que imaginarse pueda, si se dispone de la cantidad inicial que hay que prestar al cliente, claro está.

Es curioso que se estén poniendo de moda los préstamos rápidos esos, que salen aproximadamente a un 23 ó 24% de interés. La razón me la explico una amiga que trabaja en un banco: la ley establece que el 25% es usura y por tanto ilegal. ¡Manda huevos la falta de ética de los grandes banqueros! No sólo porque después los anunciantes que sacan niños desvalidos y grandes obras sociales apoyadas por ellos le den un uso a la pasta que, si bien lucrativa, pudiera ser completamente amoral, tales como increíbles inversiones en el asuntillo de la guerra. Sino porque es el negocio de aquellos que han nacido muy ricos y no ven el fin a una ambición que yo considero enfermiza.

Gracias a Dios y a Internet, sin embargo ha habido otros que han olisqueado beneficio tratando de limar un poco de los beneficios de las grandes entidades. El peer to peer banking acaba de nacer poniendo en contacto a prestamistas y clientes privados que así soslayan el poder de la gran entidad y se quedan con unas condiciones mucho más ventajosas para ambas partes.

Para todos aquellos que se estén planteando pedir un crédito en el país que junto a Irlanda arroja más beneficios a la banca les recomendaría que si pueden esperar aguanten a que alguna de las empresas de peer to peer llegue a España. De este modo matan 2 pájaros de un tiro: se ahorran dinero y quizá consigan disminuir ligeramente el desmesurado poder que estas máquinas de la usura tienen en el estado.