La Habana/Pinar del Río ( Cuba)

Fuera de La Habana o Varadero, Cuba se convierte en lo que quieren los cubanos. La calma de Pinar del Río hace años que detuvo la historia y la encerró en la cadencia armónica de algún ritmo del 59. La Cuba de interior no respira la decadencia humana de la capital y los Guajiros conservan en su pobreza un orgullo que no se negocia. Que no cuesta dólares. Soy de los que fui a Cuba  para ver agonizar un régimen y de los que no volverá hasta que haya muerto del todo; lo reconozco. Soy de los que admite que la revolución cubana aportó muchas cosas buenas a Cuba en comparación con otros países de Sudamérica y de los que cree que  Fidel hace años que debería haberse retirado de la vida política. Cuando tu país sufre no existe la ideología; existe el hambre. La leyenda urbana dice que si Castro hubiese conseguido el poder en Venezuela sería Él quien bloqueara a Estados Unidos; No lo dudo, pero tiene Cuba. Cuando la nación pasea por el malecón buscándose la vida entre las entrepiernas de los guiris da igual quien tenga razón y cuantos cubanos te escuchen en la Plaza de la Revolución. Fidel ha sido uno de los mejores estrategas políticos del Siglo XX, primero jugando con China y la URSS y después abanderando a los países no alineados. Él mejor que nadie sabe que la Revolución sin Castro no es posible. Él mejor que nadie sabe que en el aislamiento no está la utopía, sino la miseria. Los tres últimos días en la capital los pasamos semi-encerrados en un bungalow del hotel Comodoro, lejos de todo lo que se supone que es la Habana. De alguna manera a mi compañero y a mi terminó doliéndonos la brisa del mar y todo el país.