Caerte en medio de un charco es siempre engorroso, húmedo y sucio. Así  debe sentirse el señor Rajoy en la presente campaña electoral. Apurado por tener que soportar la resaca de los cuatro años de oposición monotemática que pesan como una losa; húmedo por ser el pañuelo que debe enjuagar las lágrimas de una derrota electoral de la que ya no duda ni El mismo y sucio por tener que darle la espalda a los que, hasta ayer, eran sus compañeros de parranda. Demasiadas opiniones contrapuestas sobre como ganar las elecciones, demasiados consejos de diferentes colores, casi siempre interesados. Cuando un candidato se siente inseguro de sus opciones, su opinión suele girar como una veleta buscando el amparo de sus correligionarios más gritones. Un error, porque al oler el miedo, todos aumentarán sus gritos. Cuentan que el cabello de Maria Antonieta se volvió blanco la víspera de su ejecución. No sabemos si Don Mariano envejecerá 10 años, pero estamos seguros de que en Marzo será una momia política. Tiene que ser muy duro iniciar la batalla sabiendo que entre tus filas empiezan a jugarse a los dados los despojos de tu túnica.