13 dic
Retomando lo que se comentaba la semana pasada, voy a caer en la asquerosa pretensión de hacer un pseudo diagnóstico de los problemas a diferentes niveles que favorezan un estado de cosas no deseable (en realidad no sé si es mas pretension que ingenuidad o viceversa ; si alguien lo sabe, que me ayude a definirlo). Segun este estado de cosas es, aparentemente correcto, aun siendo ilegitimo, que la mayor parte de la poblacion pueda tener problemas, sea para llegar a fin de mes, sea para poder comer, dependiendo de las latitudes en las que habiten y de lo azaroso de la cópula de la que fueron fruto. Y eso, en gran parte de los casos, poniendo mucho de su parte para que su suerte sea mas favorable (lo que los legitima ; por mi los vagos –entre los que me cuento muchas mas veces de las que seria conveniente- se pueden ir al guano).
Pero detras de estos diagnósticos hay una cuestion de principios que planteo de inmediato para que se sepa de qué palo vamos: los mismos tienen que servir para que nos demos cuenta de una puta vez de que lo realmente importante y justo ( o eso es lo que yo creo) es que aprendamos a vivir juntos de una manera provechosa para todos. Para eso es para lo que se dice que se crearon (o asi se vendió y se vende la moto a generaciones) las instituciones politicas democráticas. Si no, tenemos otra opcion que tal vez seria también justa, pero mas incómoda para los cobardes como yo : que nos den la misma pistola a todos y convertimos la convivencia en una cuestion de genitales.
Para mi la pelicula que se tendria que rodar es la siguiente : la de construir un modelo según el cual todo aquel que ponga de su parte para ayudarse a si mismo pueda contar con eso tan magnífico que se llama solidaridad, ayuda y también con resultados ; todo eso deberia ser accesible a todo aquel individuo (que nadie se de por aludido) que independientemente de sus origenes ponga todo de su parte para cumplir con sus deberes para con la vida en común ; que a partir de ahi, esto le proporcione el titulo de ciudadano y el acceso a sus derechos (por ejemplo el de la vivienda). Y que todo esto sea posible impidiendo a los malos que conviertan todo en un supermercado en el que ellos tienen el control sobre la caja, lo que les da demasiado poder de influencia como para que eso sea decente (y ademas es hasta peligroso ; cuando un tiparraco o una empresa estan lo suficientemente forrados como para imponer sus condiciones a una sociedad, malo, malo,malo). Y que todo esto pueda ser garantizado por la « casta » politica, que para eso debería aprender a proponer, no solo a gestionar, y a desarrollar las estrategias pertinentes para no perder siempre o casi siempre en sus pulsos con los que detentan el verdadero poder –la pela-. Y que entre todos estemos dispuestos a insistir, insistir,insistir… en que la convivencia es sagrada. Y sin justicia no hay buena convivencia.
La semana que viene toca proponer el tema de como ayudar a nuestros políticos (animalitos…) a aprender a jugar con eso. Por lo menos, tal y como yo lo veo. En fin… espero no decir demasiadas bobadas.
2 Responses for "El Rincón Francés"
reivindico el derecho a la vida de los vagos.En general somos buena gente
Asier tiene razon, la ayuda, la solidaridad y el apoyo los merecen aquellos que realmente se esfuerzan en salir de la situacio en la que están sin tener que pisarle la cabeza a alguien para ello. Ahora bien, una vez conseguida la estabilidad en sus vidas, esta gente debe revertir a la sociedad lo que se les ha dado (y no hablo de dinero) en forma de apoyo ciudadano. En este sentido la idea de los bancos de tiempo me parece muy buena como una manera de crear una sociedad mercantil paralela donde la moneda de cambio es algo de lo que todos podemos disponer en pequeñas dosis: tiempo (y buena voluntad)
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