12 Dic
Robert Hawkins mata a 8 personas en un centro comercial de Nebraska y luego se suicida. No recuerdo cuantos casos de este estilo se han producido estos últimos años en Estados Unidos, pero desde luego han sido muchos. Independientemente de lamentar el hecho de que Robert no se suicidara antes de la masacre ( en este caso el orden de los factores si altera sustancialmente el producto) o de plantear una reflexión sobre los permisos de armas en Estados Unidos, siempre que ocurre algo de esto me da por pensar en las circunstancias que rodeaban al niñato antes de su hazaña. No se por que siempre que un imbécil quiere ser famoso lo intenta por la vía rápida. Jugar al tiro al blanco siempre es más rápido y divertido que perder media vida en un laboratorio investigando contra el cáncer. Sin embargo, en una sociedad en la que cada vez es mas importante la imagen tipo de triunfador – y no me refiero solo a la americana – ser diferente o gordo o bajo o mediocre, puede llegar a frustrarte y a convertirse en una tortura insoportable día a día. Sin justificar, ni exculpar a Robert, ni al que mata a su mujer y luego se suicida, ni a la que se suicida interiorizando la presión social hasta la anorexia ( que nadie me entienda mal, no quiero comparar casos, solo causas) ¿ Que valores estamos implantando en la sociedad de hoy?. Considerar más importante la imagen que las cuestiones de fondo y la frustración que ello conlleva, suele ser un síntoma colectivo de decadencia. ¡Pobre Siglo XXI ¡ tan vacío, tan torpe y tan sofisticado.




(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)



(5.00 out of 5)
Deja una respuesta