En España sube la inflación en los productos de primera necesidad. Lo hace a mayor ritmo que en Europa y parece que este dato augura unas navidades de pan, queso y recortes de galletas. Cuando la inflación crece en artículos primarios, una leve sensación de escozor en el trasero crece con ella y suele materializarse en una elevada tasa de parados y jubiletas comentando la jugada alrededor de las obras públicas. Los políticos le echan la culpa a las elevadas hipotecas y a que determinadas empresas alimenticias han pactado subidas y decidido comerse los pocos ahorros sanos del personal. ¡ toma castaña! Y es que en este país, parece que todo el mundo llega a acuerdos cuando se trata de chuparle las entrañas al prójimo. Aunque las tengamos mas relamidas que el peluquín de Mario Conde