“El trabajo repetitivo-hacer una cosa una y otra vez y siempre de la misma manera-se convierte en una perspectiva terrorífica para cierta clase de mentes. No sería posible para mí realizar el mismo trabajo un día sí y otro también, pero, para otras mentes, y me atrevería a decir que para la mayoría de las mentes, las operaciones repetitivas no provocan terror. De hecho, para algunas clases de mentes, el hecho de pensar es absolutamente aterrador. El trabajo ideal es, para ellos, aquel en el que no es necesario dar carne a la creatividad. Aquellos oficios en los que es necesario hacer trabajar la mente lo mismo que los músculos interesan a muy pocos (aunque siempre necesitaremos hombres a los que les guste un trabajo porque es difícil). Pero siento decir que el trabajador medio quiere un trabajo que no le obligue a pensar. Aquellos que poseen lo que podríamos denominar un tipo de mentalidad creativa, que detestan completamente la monotonía, son capaces de imaginar que todas las demás mentes son también creativas y, por tanto, pueden transmitir este mismo sentimiento contraproducente a los obreros que día tras día realizan casi exactamente la misma operación.”

Ahí os lo dejo, a ver si adivináis de quién se trata.