Mostar ( Bosnia)

Silencio, ambiente de historia reciente grabada en las paredes de las casas a fuego de mortero. Lo primero que te impacta de Mostar son sus muros derruidos y las fachadas picadas de viruela. Después los cementerios por doquier integrados en la ciudad como sugiere la costumbre árabe, solo que mucho mas frecuentes. Es difícil distinguir parques y plazas de cementerios al uso. La muerte y la historia reciente se lo comen todo. Llegamos a Mostar hace unos 4 o 5 años, justo el mes en el que se inauguraba su carismático puente arqueado, destruido durante la guerra . En la ciudad se respiraba un ambiente normalizado y los comerciantes atendían a un grupo de turistas cada vez más numeroso. Sin embargo el silencio sigue siendo vidrioso. Si en los lugares con encanto las piedras hablan, en Mostar se callan por temor a contar demasiado. Todo un parque temático sobre la cólera humana, pero también un canto a la superviviencia. 15 años después de la barbarie, Mostar sigue vivo. 

Para llegar a Mostar se puede hacer desde Croacia en coche de alquiler. Hace unos años no existía ningún problema, salvo la recomendación de no salir de la carretera para evitar las minas antipersona que todavía existían perdidas en el campo. Hoy en día supongo que ese riesgo será cosa del pasado y Mostar terminará floreciendo como una ciudad turística. Sea como sea, visita de un día muy recomendable.