El mileurista vive en la ciudad. Está empleado en cualquiera de los mil puestos subalternos que generan los grandes centros financieros. Trabaja principalmente de teleoperador, administrativo (en el sentido más amplio), camarero o comercial. En el extrarradio se asientan las familias. El mileurista y las familias son dos organismos opuestos, incompatibles, casi invisibles el uno para el otro. Viven separados por varias generaciones, un abismo conceptual y un abismo geográfico. El extrarradio de adosados, el extrarradio de ciudades dormitorio, el de los centros comerciales y los parques temáticos es de las familias. El centro de los bares, los botellones, la inmigración y la tercera edad desahuciada es mileurista. El diálogo no es posible.

Garikoitz Gamarra.