6 Nov
De vez en cuando los veo, lo reconozco. Como todos mis contemporáneos pertenezco a una generación que ha nacido con la TV de fondo, pero al contrario que algunos, soy sincero y confieso que he visto algún programa rosa. Bien pensado, la telebasura no deja de ser una muestra de lo mas vergonzante de nosotros mismos – quizá por eso se vea tanto, y a la vez moleste el hecho de reconocerlo -. Del vouyerismo a la babosa tradición ibérica de machacar la vida del prójimo para sentirnos bien con la nuestra. Del placer de opinar de todo, a la satisfacción de reírnos del de al lado, intentando olvidar que no tenemos valor para reírnos de la vida ni de nosotros mismos. Ese es el secreto de la telebasura, por fin tenemos la oportunidad de disfrutar de todo condensado en un solo espacio televisivo. Mi abuelo solía decir que si te interesa mucho la vida del resto, puede que la tuya no sea interesante. Sigue siendo mas sencillo descojonarnos de Paquirrín y olvidar el hecho de que otro Paco, caudillo de España, se murió en la cama, o de que otro mas, pocero para mas señas, construye donde le sale de la poya sin que nadie se atreva a reírse nada. surco
One Response for "De Putas con Paquirrín"
[...] tenga y más desprotegido esté. Curioso ¿verdad?. En este último punto entra en acción el principio de Paquirrín que consiste en descojonarse o agredir al más débil, encubriendo el hecho de que no tenemos [...]
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