Voz activa: Juan come el pollo. Voz pasiva: Juan es comido por el pollo.

¿A alguien le suena esto? Al colega Harris, que es quien nos ocupa, igual no mucho, aunque, suponemos que sin quererlo, casi ilustra la supuesta y errónea voz pasiva del ejemplo anterior.

James Harris, un súbdito estadounidense de los de los Estados Unidos, es un tipo al que le ha pasado algo que pocos pueden decir haber protagonizado: ¡sus perros le pegaron un tiro!

Resulta que, según la agencia AFP, el bueno de James salió el sábado de caza con los colegas, un día antes de que quedase abierta la veda del faisán.

Para dar un buen comienzo a la temporada, aunque después resultó no serlo tanto, la cuadrilla arremetió furiosa y la emprendió a tiros con un ave infeliz que pasaba por allí. El pobre alado cayó fulminado, dejando una valla entre su persona y las de los cazadores.

“Aparentemente, Harris fue a recuperar el ave, puso su arma en el suelo y cruzó la valla”, reza la notificación que recibieron los periódicos, enviada por el departamento de Recursos Naturales de Iowa.

“Cuando cruzó la valla, los perros de caza pisaron el arma, que se disparó y alcanzó a Harris en su pantorrilla izquierda” añade prosaicamente el comunicado, como si fuese algo que pasa todos los días.

Para quien esté preocupado por la salud de Harris, puede realizar sus consultas en el hospital de la ciudad de Iowa. Esperemos que esté bien, aunque si la cosa hubiese ido a mayores, nos habríamos enterado.